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Rubi, aquella chica ochentera que tenía un novio que tocaba en un conjunto beat, siempre tuvo gusto para escoger versiones. Después de bastantes años de silencio discográfico, ha regresado ahora a los estudios de grabación de la mano Françoise Hardy.
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Cualquier excusa es buena para rendir un homenaje a la musa francesa encarnación de ensueño de todo lo chic y parisien y del eterno femenino.
Así lo cantaba La Mode:
Mitos, mujeres, galgos y ciudades,
musas, pintores, gatos y novelas,
reinas, banqueras, hadas y estudiantes,
discos, estrellas, robots y japonesas
tienen ese algo misterioso
que daba miedo a Leonardo y a Amiel,
que sólo las minorías entienden,
que hizo a Warhol esposo de su cassette
Blur vieron el asunto de esta otra forma y llamaron a Françoise Hardy para que hiciera los coros en la canción:
Y el impecable Benjamin Biolay (la impecabilidad no siempre deja lugar a la emoción) cantó a dúo con ella no hace mucho.
Por su parte, ella siempre ha padecido fobia al directo y apenas se la ha podido ver sobre un escenario.
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