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domingo, 9 de junio de 2019

Y ellos se juntan #104: The Golden Rail

Cualquier diseñador de moda sabe, o al menos intuye, que por mucho que se aspire a ser un icono de la modernidad, lo que verdaderamente conduce a la inmortalidad es convertirse en un clásico. Lo clásico, sea cual sea la disciplina o el campo artístico al que se aplique, permanece, es imperecedero y será el modelo a partir del cual las siguientes generaciones de creadores iniciarán su andadura, bien sea para parecerse o para todo lo contrario. No hay que confundir algo clásico con algo meramente académico, de vieja escuela, aburrido y sin vida. Lo clásico de verdad está dotado de proporción y estilo; la proporción confiere armonía y elegancia, y del estilo lo dijo todo Coco Chanel: «la moda pasa, sólo el estilo permanece». 

Desde las primeras notas de Sometimes When (Pretty Olivia/You Are The Cosmos, 2019), de The Golden Rail, se percibe ese aroma que identifica a una obra llamada a ser clásica. La realidad es que es un disco que nace siendo un clásico en sí mismo. No sólo porque las melodías de jangle-pop que lo componen sean perfectas y canónicas; es que tienen estilo y, sobre todo, emocionan. En ellas rezuma ese suplemento intangible que hace que algo sea extraordinario, es decir, más allá de lo común. No se puede aspirar a nada mejor si se quiere perdurar. Y este disco emociona hoy y seguirá emocionando dentro de décadas. 



Todas las composiciones del álbum son de Ian Freeman y Jeff Baker. Completan el cuarteto el bajista Dave Chadwick y la baterista Saki Garth. Si bien a ellos tres se les puede seguir el rastro de sus andanzas musicales por otras bandas australianas (Header, The Palisades, The Jangle Band, Rainyard) desde hace décadas, no ocurre lo mismo con ella. Tampoco es que ese detalle tenga la más mínima trascendencia. Importa más sentir cómo su batería fortalece las gloriosas guitarras de sus compañeros acompasándolas y sosteniéndolas. Además, aunque no se resalta en los créditos del disco que Garth acompañe también con la voz, puede vérsela en algún vídeo tocando con alguna banda local haciendo coros mientras mueve las baquetas, algo que también practica con The Golden Rail cuando tocan en directo.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Género chico #77 // El arte de la versión #103: Juana Chicharro


Juana Chicharro sigue publicando con cuentagotas pequeños y efectivos artefactos que nos hacen desear pronto algo más copioso. Al 10'' de hace unos años, se le ha sumado en 2017 un explosivo EP de 7'' (Folc Records). Una breve intro y cuatro temas, a dos por cara y a 33 rpm. Las dos primeras son composiciones propias; por el otro lado, una adaptación libérrima de The Cramps, hilarante temazo sobre aquel vergonzante proyecto del megacasino que se quiso construir en la Comunidad de Madrid, y versión con voz y turuta del lorquiano "Anda jaleo". Y en todas ellas el torbellino marbellí, asentada en Vallecas, le da al garage-copla con una gracia y un arte sin par para engastar géneros tan alejados entre sí.




Es un espectáculo que habría que considerar ver en directo al menos una en la vida a esta peineta del underground y sus huestes (Ayuso/guit., Martín/bajo y Cecilia Jos/bat.). Vestida de flamenco, riñorera en ristre, la actitud y la entrega, la ironía y la mordacidad soterrada, garantizan que pasarás un buen rato con ellos y de nuevo se te hará corto.

 

Y volviendo al asunto de las versiones, atención a esta adaptación que hicieron, titulada "Carne mechada" y que como muy bien no se puede suponer es de un tema de The Go-Betweens. 

martes, 18 de abril de 2017

viernes, 16 de enero de 2015

Todo el mundo quiere a PJ Harvey #17


Hay dos cosas al menos que todo aficionado empedernido a la música ha deseado secretamente alguna vez: salir mencionado en los créditos de un álbum (aunque sólo sea en los agradecimientos) y poder asistir a una sesión de grabación de una banda en un estudio. Esto último se lo va a hacer realidad PJ Harvey —desde hoy al 14 de febrero— a los afortunados que hayan conseguido entrada para lo que ella llama Recording In Progress; o lo que es lo mismo, ver en directo cómo graba lo que será su noveno álbum. Ello tendrá lugar en Sommerset House, un palacio del siglo XVIII junto al Támesis, donde ha mandado construir una caja de cristal aislada herméticamente y que sólo admite la visión de afuera adentro.

domingo, 31 de agosto de 2014

Ellas llevan el ritmo #59: The Shivas


Shiva, con sus cuatro brazos y sus tres ojos, es el dios destructor en el hinduismo. Traído su nombre al mundo occidental para bautizarse artísticamente con él puede conllevar que se asocie tu banda con sitares, psicodelia, hipismo y letras místicas. Pero estos The Shivas de los que vamos a tratar aquí nada tienen que ver con todo eso. Lo corrobora el hecho de que, desde Portland, estos cuatro mozalbetes se fueran hasta Olympia, casa de K Records, para grabar Whiteout (2013), y que ahora anden trasteando en Burger Records para el que se nos viene encima en breve. 

Le dan al pop garajero, bien regado de guitarras animadas, acordes surferos y armonías vocales con aroma a los cincuenta y primeros sesenta. Kristen Leonard lleva las riendas del ritmo, alternando con precisión baquetazos enérgicos, bailables o delicados, según. Además, es la voz principal en algún tema («Baby I Love You») y hace coros. 


Y por lo que se ve y se lee, son una banda de directo muy a tener en cuenta si pasan por tu ciudad:


viernes, 15 de agosto de 2014

Las cosas del directo #32 // La cara oculta #14: Plasmatics

Si eras un adolescente fanático de la música y en tu revista favorita te encontraste una foto de Wendy O. Williams sobre un escenario embadurnada de espuma de afeitar como prácticamente único atuendo, es difícil que se te haya borrado esa imagen del disco duro de tu memoria. 

El hard rock pasado por el punk y el metal que practicaban los Plasmatics no fue para marcar una época musicalmente hablando. Si tuvieron más notoriedad de la que tal vez se merecían fue por la publicidad que les aportó el hecho de que las autoridades se empeñaron en perseguir y arrestar a la feroz Williams, que montaba el pollo siempre que estaba en público con su escasísima ropa y las poses lascivas y lujuriosas que llevaba a cabo con todo tipo de instrumentos, considerada esta palabra en su sentido más genérico y no circunscrita sólo al plano de los instrumentos musicales. Además de la parte que le tocaba a ella, los espectáculos de la banda se hicieron famosos por su querencia a arrasar atilamente con todo: destrozaban guitarras, amplis… Vale, eso lo han hecho muchos, así que pongámoslo un poco menos obvio: prendían fuego, dinamitaban coches, usaban motosierras eléctricas, taladradoras gigantes, lo aporreaban todo con martillos que noquearían a Superman… Un grupo de demolición. 

Debutaron en 1978 en el mítico CBGB y allí ya dejaron prueba de lo que se le venía encima a quien los contratara. Sin duda Plasmatics eran más una banda de directo que de estudio. Su primer álbum se lo publicó la siempre atenta Stiff Records, New Hope for the Wretched (1980); allí estaba «Butcher Baby», una de sus canciones más señeras. En el siguiente vídeo se ve una interpretación de dicho tema, amenizada con alguno de esos recursos destructivos descritos más arriba. Además, salvo ella, toda la banda aparece con la cara cubierta. 


Entrañables e inolvidables. 

sábado, 7 de junio de 2014

Ellas llevan el ritmo #57: Paula Fernández y Fiona Campbell

Anoche en la ciudad: Chain & the Gang teloneados por El Pardo. Poco que ver entre ambos en estilos, tanto musical como estético; los primeros, uniformados como estrellas del firmamento, provienen del rock garajero; los segundos, españoles, del hardcore y el punk, con camisetas DIY y playeras. Pero tienen en común una feliz coincidencia: en ambas bandas es una chica quien toca la batería. 

> Paula Fernández se encarga de poner orden con la batería en El Pardo mientras sus compañeros le dan con rabia a las guitarras y, sobre todo, a la voz. Las letras de la banda hablan de la situación socio-política que se vive ahora en el país, la degradación de las instituciones y de la clase política, a la que se ataca y critica sin conmiseración. Están a punto de sacar su segundo álbum, tras su homónimo debut en 2013. Para hacerse una idea, allí brillaban temas como «El inútil de Mariano» y «Las clases ociosas». 


> Chain & The Gang es el proyecto que ocupa últimamente, en lo musical, a Ian Svenonious, otrora vocalista de los subversivos The Make-Up. Cree en el rock crudo, sin aditivos ni conservantes, y como espectáculo. Acaban de publicar su cuarto disco, Minimum rock n roll (Fortuna Pop!, 2014). En esta banda se hace acompañar casi siempre de instrumentistas femeninas. Entre ellas, Fiona Campbell a la batería.

sábado, 8 de junio de 2013

Las cosas del directo #30: Klaus & Kinski


Marina Gómez Carruthers, cantante de Klaus & Kinski, lo vino avisando, velada y misteriosamente, durante las últimas semanas: «El viernes 7 tocamos en Madrid y es posible que no nos volváis a ver en mucho mucho tiempo». Aun así, sonó como un tiro en la sala cuando anoche dijo sobre el escenario del Moby Dick que lo deja, que de momento no quiere seguir en el mundo de la música. 

Dio sus razones. Puede que sus seguidores más entusiastas merezcan conocer esos motivos, aunque en realidad sería muy libre de irse sin dar explicaciones a nadie. A Gog no le importa la justificación que haya detrás; hay una decisión personal tomada y ya está. Le apena que se acabe la aventura de los murcianos, eso sin duda; Klaus & Kinski es una banda que le ha hecho pasar muy buenos, estupendos ratos, ha sido uno de esos grupos por los que desde el primer momento sientes afinidad, crees en su calidad y los apoyas incondicionalmente. No puede ser una casualidad que la primera entrada que se escribió en este blog estuviera dedicada a ellos, hace ya cinco años. 

Es de imaginar —y, sobre todo, de esperar— que Alejandro Martínez, uno de los mayores talentos musicales que hay en este solar hispano tan abandonado, seguirá componiendo e interpretando canciones. 


Por el momento, lamentablemente, se cumplió su profecía:

sábado, 25 de agosto de 2012

Comerse un cocodrilo (en Dinamarca) #7 // Hoy llego tarde #8: Galaxie 500


La separación del trío Galaxie 500 a comienzos de los noventa trajo la bifurcación de dos nuevas bandas: Damon & Naomi y Luna. Los primeros siguieron una senda muy parecida a la que practicaban en Galaxie 500: melodías pesimistas, tempos lentos, arreglos instrumentales minimalistas, desarrollos kilométricos y canto fúnebre como de ballena herida. Así que Gog con quien realmente disfrutó musicalmente fue con el otro proyecto, más vitaminado, el del guitarrista y cantante (Dean Wareham). Es curioso, tanto en su encarnación como Luna como en sus siguientes pasos junto a Britta Phillips (¡esa bajista!), quizá sea Wareham uno de los músicos que Gog haya visto más veces en directo, cuando el sopor que le causaban los Galaxie llegaba casi a la irritación; mucho Velvet Underground, sí, pero a desesperante cámara lenta. Paradójico que escogieran de nombre artístico el de un modelo de coche de Ford con pinta de veloz y célere, cuando lo de ellos era más el ralentí de tractor. 



No es de extrañar, pues, que Gog haya tardado tanto tiempo en descubrir Copenhagen, un álbum en directo grabado en la capital danesa en 1990, el último concierto de su gira europea, y publicado siete años después. Conocía sus tres discos de estudio e incluso atesora el tributo que les hicieron desde el sello Elefant (en doble cedé y en precioso 7’’), pero ahí se quedó todo.

 

Aunque en Copenhague se congregan todas las coordenadas descritas más arriba, sin duda revela las dotes instrumentistas del grupo y una brillante solidez (tal vez esta sí digna del modelo de Ford). Llaman la atención las tres versiones con que cerraron el show: «Listen, the Snow Is Falling» (Yoko Ono), «Here She Comes Now» (Velvet Underground) y «Don’t Let Our Youth Go to Waste» (Jonathan Richman).

jueves, 19 de julio de 2012

Las cosas del directo #28

Ataviada como una Sherlock Holmes galáctica, orgullosa de su africanismo y dándole al discurso del amor universal. Era el segundo directo que veía Gog de Erykah Badu, esta vez un poco menos arrebatador que el anterior, aunque sigue siendo asombrosa esa manera de construir en directo los temas: van superponiendo piezas que después acaban ensamblando tan ajustadamente que para sí quisieran los muebles de Ikea. El puzle final es una mezcla untuosa, plasmática, de funk, rap, jazz asoulado a lo Terry Callier y bases electrónicas. 


Y otra forma de asistir a los conciertos: no diréis que no mola hacerse un picnic mientras un par de grupos amenizan los bocados. En el vídeo, la iniciativa vasca MusikaParkeanCristinaEnea, con Wild Honey (el grupo de Guillermo Farré, acompañado, entre otros, por Alberto Matesanz) tocando "Gothic Fiction"; y Quebec, versioneando "It's All In My Mind" de Teenage Fanclub.
 
MusikaParkeanCristinaEnea from Baskische Musikvereinigung on Vimeo.

viernes, 22 de junio de 2012

Grados de separación #8

Desde ayer, todos los posibles grados de separación que hubiera entre Tom Waits y Julio Iglesias se vieron fulminantemente reducidos gracias al mítico pintor Edward Hopper. 

Como es bien sabido, la influencia de Hopper en la cultura popular es inmensa. Hay toneladas de literatura bien versada y documentada sobre las huellas de la obra de Hopper en la propia pintura, el cine, la música, etc. Respecto al cine, por ejemplo, no hay que ser un científico de la NASA para reconocer de dónde sacó Alfred Hitchcock el modelo de la casa para Psicosis: 


Y respecto a la música, el título y la fotografía de la portada del tercer álbum de Tom Waits, por ejemplo, también resulta muy evidente: 

Nighthawks (1942)

Nighthawks At the Diner (Asylum, 1975)

El Museo Thyssen acaba de abrir una monumental e imprescindible exposición con 73 cuadros del pintor norteamericano. Entre los variados actos que dicho museo está organizando alrededor de este evento, ayer Francisco Nixon (cantante y compositor, entre otros, de Australian Blonde o La Costa Brava) dio un concierto en el hall del edificio principal, acompañado tan solo de una pequeña guitarra acústica. El recital fue un primor, sencillo, íntimo y de categoría, una exquisitez que dejó a todos con un saborcillo en la boca como de un fino salmorejo. El bis fue una versión de «La vida sigue igual», del últimamente muy reivindicado Julio Iglesias.

domingo, 1 de abril de 2012

Las cosas del directo #26: Gruff Rhyss

Con una buena dosis de performance incluida en su concierto, llegó Gruff Rhyss anoche a la ciudad para animar al personal que aún queda por aquí tras el éxodo de las vacaciones de primavera.

Vino solo, es decir, sin banda de acompañamiento, pero con un montón de extraños cachivaches; entre otras cosas, un plato para poner discos, pancartas con letreros en español y un chaleco salvavidas. Lo único ortodoxo o «normal» era su guitarra; tuneada, eso sí. Ponía discos con piezas instrumentales sobre las que cantaba tocando la guitarra, otras veces un metrónomo hacía de batería, grababa voces llenas de efecto que repetía a modo de coro, o sacaba ruidos o ruiditos de todo ese material analógico más propio de un museo del siglo XX.







Todo ello resultó un poco irregular y demasiado interruptus; a cambio, quedó el sabor de la originalidad y de querer hacer algo diferente a los demás. Y la confirmación de que «Sensations in the Dark», el tercer corte de su último álbum, es una enorme canción, porque no importa cómo se toque, con violines o con soniquetes, para que quede bien.

  Sensations In The Dark - Gruff Rhys

lunes, 5 de marzo de 2012

Con la boca #14: Robyn Hitchcock


The Beatles eran la música comercial de la época. Es tremendo el cambio. Por supuesto, eran buenísimos, los mejores, pero si empiezan su carrera ahora serían considerados como indies o alternativos. 

Esta sorprendente y lúcida reflexión salió de los labios del inglés Robyn Hitchcock durante la entrevista que Nacho Ruiz le realizó para el Rockdelux de febrero (n.º 303). Y es que Hitchcock ha andado por aquí promocionando su último disco, y van 18. 18 de estudio y en solitario, no entran en ese cómputo los que sacó con The Soft Boys, ni directos o rarezas. 18 a su bola. Y Gog se niega a reproducir aquí la etiqueta que casi siempre se repite para describir el palo de este músico con apellido de director de cine. Se niega porque es inexacta y ni de lejos se acierta con ella para describir el sonido de Hitchcock. El suyo es un estilo absolutamente personal, y con un tono de voz inconfundiblemente único. Y tan a su bola va siempre que es capaz de poner un título así de poco comercial a su nuevo trabajo: Tromsø, Kaptein, publicado para más recochineo en un sello noruego (Hype City Recordings, 2011). 

Pero sigue en racha. Llevaba varios discos magníficos haciéndose acompañar por The Venus 3, con Peter Buck y Scott McCaughey (que últimamente parecen casi una pareja de hecho de tanto como se les ve juntos en diversos proyectos). Esta vez Hitchcock ha optado por cambiar un poco; ahora se ha rodeado de una sección de cuerdas, que lo sigue a lo largo de los diez cortes del álbum. Entre ellos, una nueva joya de su cancionero: «August In Hammersmith». Atención a la voz femenina que crece al final, cuando ya no se espera a nadie más en la canción.

  07 - august in hammersmith

  (Durante el bis que dio en el lobby del Teatro Lara de Madrid hace unas semanas.)

sábado, 17 de diciembre de 2011

Las cosas del directo #24 // Gastan gafas #43: Nick Lowe

Precioso y exquisito concierto anoche de Nick Lowe. Sobrado de clase para todo: desde su elegante atuendo negro, su pelo nevado y sus gafas pintonas, a una forma de interpretar la música que de cálida, tierna, sentida y excelenciosa podía hacer llorar. Le acompañaban un grupazo de teclista/organista, contrabajo, guitarra y batería.

El público —fiel y dinosáurico, incluso podría asegurarse que había camuflados milodones auténticos— le pidió dos bises. Tocaron éxitos de ayer y hoy (acaba de sacar álbum nuevo, The Old Magic). Cerró con versión acústica de Costello: «Alison». No tocó esta de su disco anterior, que a Gog le gusta toneladas:



jueves, 1 de diciembre de 2011

Las cosas del directo #23: Plastic d'Amour

El miércoles pasado, en la inauguración de una especie de tienda itinerante de Madrid de muebles vintage franceses, tuvo lugar un hecho inesperado: Alberto Matesanz y Blanca Lacasa, o sea, Plastic d'Amour, se reunieron de nuevo para la ocasión. Al parecer sólo se podía acceder con invitación a los dos pases que hicieron. Interpretaron temas propios, alternados con versiones de Moustaki, Brassens y Gainsbourg. Cuentan que cerraron con «Aujourd'hui», tal vez el tema con más fuerza de su cancionero.

Plastic dAmour - Aujourd Hui

Lamentablemente para los seguidores del grupo, no pueden hacerse conjeturas ni sacar conclusiones de ello, puesto que de momento no hay nada más que invite a pensar en una vuelta a los ruedos musicales; quede al menos reseñada aquí la ocasión extraordinaria.

[Fotos de Marcos Torres.]

domingo, 27 de noviembre de 2011

Las cosas del directo #22 // Debut #42

El Primavera Club es un juego. Quien comprenda eso disfrutará mucho más de un festival itinerante (itinerante sobre todo para los asistentes), en el que como si se tratara de una ginkana hay que intentar pasar unas pruebas para al final comprobar quién ha podido asistir a más conciertos. Primero debes canjear la entrada por una pulsera en un punto determinado; después comienza un de aquí para allá, de sala en sala, exasperante. Si se le permite el chiste a Gog, es un puro festival underground, pero más por la cantidad de veces que hay que montar en Metro.

Lo bueno que tienen los festivales es que es una buena manera de conocer directos de bandas a las que no irías a ver en condiciones normales. Y quien haya asistido a algún festival sabe muy bien que suele ocurrir que grupos en los que tienes depositadas ciertas expectativas patinan y te decepcionan, y al contrario, te sorprenden para bien grupetes por los que no hubieras apostado jamás aunque te pasaran el soplo de que eran un caballo ganador seguro.

En este último caso se encuentra Gog con Still Corners y Givers, de los que había escuchado sus discos de debut pero que no iba a desgranar en En Esta Quiero Humo. Ambos se lo han ganado ahora.

La inglesa Tessa Murray es el proyecto de diva que da alma a Still Corners. Extrañamente, han publicado Creatures of an Hour (2011) en un sello guitarrero por excelencia como SubPop, cuando su dream pop etéreo y vaporoso encajaría sin fisuras en el sello 4AD. Hay temas en el álbum expansivos y profundos, muy bien estructurados, perfectos para estados de acurrucamiento.

Still Corners - Cuckoo by subpop

Aunque el set a veces fue un poco deslavazado por los kilos de pregrabados que traían, tan necesarios para crear esos ambientes oníricos y flotantes, consiguieron enganchar al personal con una propuesta esforzada y creíble. Versionearon el «I’m on fire» springsteeniano en las coordenadas gélidas propias del palo que tocan.

El sorpresón fue ver cómo Givers, quinteto de Lafayette (Louisiana), daba vida a In Light (Glassnote, 2011), un disco muy plano y demasiado lastrado por el referente Vampire Weekend que no refleja el contagioso vitalismo y las excelentes dotes que la banda tiene en directo, donde lo parten. Comandados por un eternamente sonriente Taylor Guarisco, una maravillosa criatura nacida para la música llamada Tiffany Lamson (voz, segunda batería, percusiones mil y ukele) y el poderoso bajista Josh Leblanc, convencieron al público de que si se les había colocado en horario estelar era por algo. Lo dieron todo —la actitud, estúpido, la actitud—, y salieron por la puerta grande. Hicieron una lógica versión de The Talking Heads.




jueves, 27 de octubre de 2011

Parecidos razonables #17 // Las cosas del directo #21: Bonnie Prince Billy

Hace unos días, durante un concierto de Bonnie Prince Billy,

un terrible fogonazo retrotrajo a Gog a una época de su pasado que tenía perdida en el limbo de la memoria, y ya no pudo volver a mirar al escenario sin que se le apareciera la imagen del...

señor Roper.

viernes, 7 de octubre de 2011

Las cosas del directo #20: Clem Snide (Eef Barzelay)

Concierto de Clem Snide. Bueno, concierto de Eef Barzelay con banda de acompañamiento (los españoles El Partido). Y allí que se fue Gog a celebrar con él el décimo aniversario de The Ghost of Fashion (SpinArt, 2001), que es a lo que venía a hacer por estos lares desde Nashville.

Gog adora la música de Clem Snide y de mayor quiere ser como Eef Barzelay:

> Eef es el condicional del country alternativo.

> Si se quitase las gafas se vería que detrás no hay nadie.

> Levanta los puños como si ganara carreras, carreras de escalas y notas.

> Es el letrista que más veces utiliza la palabra beautiful, pero que en él suena triste y dolorida.

> Tiene una voz nasal y palatina que cuando se constipa se le quita porque en él todo parece acaecer al revés.

> Toca la guitarra con la zurda. ¿Tendrá mano izquierda para todo lo demás?

> Es un talento histriónico; un histrionista.

> Es un mimo en movimiento.

> Es un triste feliz.

> Es un tímido sin timidez.


La otra noche en el momento de «Chinese Baby».

Justo delante de Gog había una pareja que habían cumplido los 30 digamos hacía algo menos de una década. Por la actitud un poco tiesa y tensa de ambos, como ajos que van a ser arrojados a la sartén, y una conversación un tanto forzada, se percibía que estaban en su primera cita. Así que Gog comenzó a hacer apuestas mentales consigo mismo sobre si terminarían deshaciendo la misma cama o no esa noche. Todo siguió igual entre ellos hasta la última canción del disco, que no del concierto, de título cuasi premonitorio —«No One’s More Happy Than You»—, momento en que la tensión les estalló en forma de un primer apasionado beso. A partir de entonces se relajaron y se arrimaron. Y Gog pensó que ya jamás olvidarían a Clem Snide.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Las cosas del directo #19 // El arte de la versión #33 // ...Y ellos se juntan #44 // Letras sin acordes #8 // Gastan gafas #36

Primero dos aseveraciones generales que a continuación se tratará de darles sentido y unión:

1. Qué grandes fueron los Pixies.
2. Si vas a hacer algo, hazlo, a tope. La actitud lo es todo.


Como si fuera la última noche en la tierra, como si fuera lo último que hiciera en su vida, Micah P. Hinson, cantautor alternativo de folk y de raíces en su CV, se partió anoche el pecho dando vida sobre un escenario al Trompe le Monde (4AD, 1991) de los Pixies de cabo a rabo.


Fue el concierto que tuvo que aplazar este verano tras un accidente de coche. Ataviado aún con cabestrillo, con pinta de un Woody Allen pero con histriónicas gafas a lo Devo (de pasta blanca las de Hinson), una camiseta de asillas y un pañuelo rojo asomando por un bolsillo trasero del pantalón, rugió como un león que se hubiera puesto hasta la melena de coca y aulló como un mono al que le estuvieran emasculando sin anestesia, mientras la banda de acompañamiento, los zaragozanos Tachenko, trataban de seguirle el ritmo y acoplarse a sus extravagancias. Y no importó que a veces no se le entendiera ni una puta nada. Gigapunk el tío. Y es elogio.


A mitad del álbum de los Pixies, se supone que para alargar el minutaje del concierto, interpretaron una versión de The Jesus & The Mary Chain. Para el bis, una canción de Hinson y versiones de Dylan y Richard Hawley. Para el segundo y muy pedido bis, otro tema propio cantado a capella, cosa que al parecer le tenía algo nervioso porque era la primera vez en su vida que lo hacía en un directo. Y es que fue un conciertazo y él captó la repercusión que había tenido entre el público.


(Gog lamenta no haber tenido más pericia anoche con la cámara. En cuanto haya disponible una foto mejor, esta irá a la basura.)

Parece este un buen momento para detenerse algo más en la figura de este friqui de Memphis. Con su azarosa biografía se podría hacer una película o escribir un libro. Pincelémosla con unas cuantas palabras sueltas: viuda negra, falsificación de recetas, cárcel, vagabundo, grave lesión de esplada, varios discos...

Por su parte, no sólo escribe canciones; también le da a la literatura. Tiene publicada una novelita muy recomendable, No voy a salir de aquí (Alpha Decay, 2010), un centenar de páginas que sirven de pasarela a seres marginales cuyas vidas están un paso más allá de la línea de la normalidad —entendida esta como las costumbres de la mayoría—, una caterva de alcóholicos anónimos, flamantes perdedores, almas a la deriva y mucha carretera secundaria. Está escrita con un estilo sencillo, aderezado de cuando en vez con una pizca de lirismo, tristeza y sorna.

sábado, 25 de junio de 2011

...Y ellos se juntan #41 // Género chico #15: Manos de Topo + Tarántula

Manos de Topo y Tarántula han publicado un disco compartido (un split en la jerga al uso) con dos canciones por cara para cada grupo, que además se intercambian componentes, colaboran, beben juntos, etc. Se titula Momento único (Producciones Doradas, 2011), tiene una edición limitada de 500 vinilos, en los que se han confundido al pegar las galletas (no parece una broma), de forma que en la cara donde se lee Manos de Topo son las canciones de Tarántula y vicevesa.

Manos de Topo
a1 Culo de cristal
a2 Amor primitivo

Tarántula
b1 Ataúd de hierro
b2 Te han visto aislada

Manos de Topo están, sencillamente, que se salen. Han alcanzado un excelente nivel técnico, pisan con seguridad, hacen uso de una mayor complejidad bien entendida, han concedido más espacio al violín (Sara Fontán, Sarita como dice el cantante cuando la presenta en los directos, es ya miembro fundamental de la banda) y las letras siguen derrochando ese agudo y surrealista patetismo tan suyo:

Voy a ingresar en la oficina de objetos perdidos, nadie me va a reclamar

Resulta más fácil quererme si aún no me conoces

No fue un buen plan volar cometas persiguiendo el huracán

Tarántula, con «Ataúd de hierro», tal vez han conseguido su mejor canción hasta la fecha, con un deje rockabilly que también hubiera quedado chulo en el repertorio de Gabinete Caligari, Loquillo y los Trogloditas o Domingo y los Cítricos. La segunda es un sentido medio tiempo cantado a lo Nino Bravo, con Joe Crepúsculo aplicándose con intensidad a los teclados al final.

Hace algo más de un mes, ambos grupos presentaron también juntos el disco. En algún tema de Manos de Topo, el cantante fue el de Tarántula y lo mismo al revés. Como el bajista de ambas bandas es la misma persona, Pau Juliá, tuvo el detalle de ponerse una camiseta cuando tocó primero con Tarántula, y otra cuando lo hizo a continuación con el otro equipo.