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martes, 29 de diciembre de 2020

Y ellos se juntan #107: The No Ones



En estos tiempos en que la comunicación y la transferencia de información apenas son más complicadas que batir un huevo, no es de extrañar que surja una banda compuesta por gente no sólo de diferentes países, sino continentes. Es el caso de The No Ones, superbanda formada pese a que hay un océano de por medio entre los cuatro músicos. Conexión Estados Unidos con Noruega para un cuarteto que lo conforman ni más ni menos que Scott McCaughey, Peter Buck, Frode Strømstad y Arne Kjelsrud Mathisen, o dicho de otro modo, miembros de I Was A King, The Minus 5, The Baseball Project y REM (casi podría considerarse una entidad en sí misma a la unión McCaughey y Buck, una pareja de hecho musical metida desde hace unos años en múltiples proyectos). Por si no bastara todo ese pedigrí, además se asoman en algunos cortes Andrew Rieger (de los demasiado ninguneados Elf Power), Debbi Peterson (de The Bangles; repito: ¡de las Bangles!) o Patterson Hood (de Drive-By Truckers). 

El resultado ha sido The Great Lost No Ones Album (Yeproc Records, 2020). El irónico título corona un disco vibrante, enérgico, afianzado sobre sólidas raíces guitarreras. Las composiciones tienen nervio, transmiten saber y sudor. La portada es diferente según el formato; en la de edición en vinilo, los norteamericanos aparecen frente a lo que probablemente es su colección de discos.

viernes, 21 de agosto de 2020

5 sobre... #43: baseball

Es el béisbol un deporte de lo más peculiar y mucho más complicado de lo que parece. ¿Dar a una pelota con un palo? Pues bien, es tal su dificultad que el jugador que consigue batear una media de un 33% de los lanzamientos que le hacen los pitchers está considerado un portento. Nadie en la historia ha conseguido acabar su carrera deportiva con un 40% de aciertos al bate (el récord en una temporada se ha alcanzado dos veces con un 39%). Estos guarismos, en cualquier otra modalidad deportiva, serían inadmisibles. Un alero que no encesta ni la mitad de sus tiros, un tenista que no mete ni la mitad de sus primeros saques, etc., son peor que mediocres. En béisbol la mediocridad la marca la "línea Mendoza", es decir, conseguir un 20% de bateos o menos. El nombre proviene del jugador mejicano Mario Mendoza, muy buen defensa pero un colador con el bate, que acabó su carrera con un 21% de promedio. Antes de la era de Internet, en las ediciones dominicales de casi todos los periódicos de Estados Unidos, las secciones de deportes incluían un listado de los bateadores y sus promedios de bateo; como no había espacio suficiente para ponerlos a todos, los periódicos no publicaban la lista completa de bateadores y se detenían cuando llegaban a los del .200, donde con frecuencia aparecía el nombre de Mario Mendoza. La expresión the Mendoza line la acuñó un compañero suyo en los Mariners. Hoy día, cruzarla determina, simplemente, que eres un pésimo bateador. 

En Athens, a mediados de los años 90, Andres Galdames, John Troutman, Lori Carrier, Margaret Maurice y Paul Deppler pensaron que era una buena acuñación para el nombre artístico de una banda. The Mendoza Line tuvieron vida discográfica de 1997 a 2007; casi una decena de discos, alguno de ellos muy por encima de la línea Mendoza del pop independiente (por ejemplo, We’re All In This Alone). 



Si darle a la pelota no es sencillo, defender también tiene sus aprietos. Para empezar, es necesaria una gran coordinación corporal y después saberse coordinar con los compañeros. Yo La Tengo también tomaron su nombre de una anécdota beisbolera, en este caso relacionada con los problemas que puede haber en defensa. Durante la temporada de 1962, Richie Ashburn, el centerfield de los New York Mets, estuvo a punto de colisionar con el short stop Elio Chacón, cuando ambos trataban de coger una bola en el aire. Ahsburn gritó “I got it”, pero Chacón solo hablaba español así que al final Ahsburn tuvo que aprender a decirlo en español: “yo la tengo”. Unos cuantos partidos después, en una situación similar, Ashburn dijo ese “Yo la tengo” recién aprendido, sin percatarse que el leftfielder, Frank Thomas, no sabía español y terminó chocándose con él. Al final, todo el equipo tuvo que aprender la frase en español para que sus jugadores no terminaran chocándose entre ellos a la hora de correr a coger una bola.

Cumpliendo con lo que promete su nombre, mucho más allá han ido The Baseball Project, la superbanda formada por Peter Buck, Steve Wynn, Linda Pitmon y Scott McCaughey. Aún en activo, llevan cuatro discos de estudio más uno en directo dedicados en exclusiva todos ellos a cantar las hazañas del mundo del béisbol americano: sus leyendas, sus míticos registros y en general todo un anecdotario propio del abuelo Cebolleta. Es un deporte que se presta mucho a ello.



Dejando constancia de los discos de The Baseball Project, en los que cualquiera de sus canciones serviría para ilustrar el tema, destacaremos a continuación otras cinco compuestas por otros tantos artistas a los que alguna vez les llamó la atención el asunto beisbolístico.

> Pavement - Major Leagues (en Terror Twilight, 1997)
El título se refiere a la liga de baseball o MLB en sus muy conocidas siglas. Amores de primera división para el último álbum que grabaron. Un bonito medio tiempo.


> For Stars - Baseball (en el CD single How It Goes, 2001)
A estos californianos se les cita escasamente y se les revisita aún menos, así que es esta una ocasión pintiparada para reivindicarlos. Estuvieron poco tiempo funcionando, pero ahí dejaron cuatro placenteros discos.

> Belle And Sebastian - Piazza, NY Catcher (en Dear Catastrophe Waitress, 2003)
Los únicos de la lista que no son estadounidenses, y se convendrá en lo curioso que resulta ver a los de Glasgow acudir a un legendario catcher de los Mets como fuente de inspiración. Canción acústica, aparentemente menor, con referencias ambiguas y mención al "Walk Away Renee" de The Left Banke, que al poco vesionearan con mucho éxito los Four Tops.


> Kanye West - Barry Bonds (en Graduation, 2007)
"And here's another hit, Barry Bonds", canta West. Los días en que jugaba Barry Bonds, en la bahía de San Francisco había gente en barcas esperando a recoger alguna pelota que sacara del campo de un batazo el muy bestia; lástima que el final de su carrera se viera enturbiado por un quítame de allá esos esteroides.
Y West marcándose otro home run con este disco. 



> Chuck Prophet - Willie Mays Is Up At Bat (en Temple Beautiful, 2012)
Qué buen tipo parece Chuck. Se le ve noblote. Y en concierto es un entregado intérprete. De ese electrificado y vibrante álbum, entre los mejores que ha hecho, sobresale este recuerdo a un bateador mítico de los Giants de San Francisco, ciudad de acogida del propio Prophet.

 

NOTA: No es España país para las cosas del béisbol, pero al menos Coz grabaron "Bate de béisbol" en 1982. Para amigos del jevi carpetovetónico.

viernes, 3 de enero de 2020

Y ellos se juntan #105 // Cosas de hermanos #84

Una teoría puede ser una simple especulación, independientemente de que tenga o no aplicación práctica o demostración palpable. Hay campos abonados para que broten teorías como patatas. El álbum que salió de la colaboración entre Daniele Luppi, Parquet Courts y Karen O (Milano, 30th Century Records, 2017) da para exponer varias de ellas, aunque sólo sea por el placer de exponerlas. 


> Teoría 1 - No hay canción mala si en ella interviene Karen O 
Su voz tiene una personalidad única. Por su timbre y su forma de interpretar. En Milano pone la voz en tres temas, y además es la compositora de ellos. No se entiende, por tanto, que su nombre no figure también al frente del proyecto. “Talisa” no es sólo uno de los mejores cortes del disco, sino que lo es de toda la carrera de la líder de Yeah Yeah Yeahs (qué es del grupo, por cierto). 

> Teoría 2 - Los proyectos en común no suelen pegar tanto como una simple banda 
Los hay, que conste, hay supergrupos que han llegado a cuajar sólidamente, aunque la impresión es que la mayoría de las veces se derriten con los primeros calores de la primavera. Tienen un problema adicional que los hacen antipáticos: obviando el orden alfabético, ¿dónde los colocas en la discoteca? 
Añadido/Hipótesis: La importancia de un nombre bien puesto es fundamental. En el caso que nos ocupa, el álbum probablemente quedó diluido a falta de un nombre artístico común y no todo ese Daniele Luppi & Parquet Courts. Podría haber sido tan fácil como Luppi Courts o algo así.  

> Teoría 3 - Lo más interesante de las listas con “lo mejor del año/década” muchas veces está en lo que no traen 
Las listas son volubles, inconsistentes, inanes y caprichosas. Y engreídas, porque se basan en el secreto principio de que nada como mi gusto personal. Claro que son peor aún cuando van de listas o cuando se muestran como un listado de tendencias. Prácticamente ninguna recogió este disco, que pasó demasiado inadvertido para lo buenísimos que es. 


Es un disco fraternal. En todos los sentidos. En el literal porque también intervienen un par de hermanos: Lorenzo Luppi a la trompeta; y los Savage, Andrew y Max, por parte de los neoyoquinos. En el figurado, porque es un disco entrañable, afectuoso, con el que te sientes bien. Y qué maravillosamente encajan la mencionada genialidad de Karen O, con la supuestamente anárquica marcialidad de los Parquet Courts y el lado más pop y cinematográfico de Luppi. Un disco surgido del talento de tres artistas en su apogeo.

domingo, 9 de junio de 2019

Y ellos se juntan #104: The Golden Rail

Cualquier diseñador de moda sabe, o al menos intuye, que por mucho que se aspire a ser un icono de la modernidad, lo que verdaderamente conduce a la inmortalidad es convertirse en un clásico. Lo clásico, sea cual sea la disciplina o el campo artístico al que se aplique, permanece, es imperecedero y será el modelo a partir del cual las siguientes generaciones de creadores iniciarán su andadura, bien sea para parecerse o para todo lo contrario. No hay que confundir algo clásico con algo meramente académico, de vieja escuela, aburrido y sin vida. Lo clásico de verdad está dotado de proporción y estilo; la proporción confiere armonía y elegancia, y del estilo lo dijo todo Coco Chanel: «la moda pasa, sólo el estilo permanece». 

Desde las primeras notas de Sometimes When (Pretty Olivia/You Are The Cosmos, 2019), de The Golden Rail, se percibe ese aroma que identifica a una obra llamada a ser clásica. La realidad es que es un disco que nace siendo un clásico en sí mismo. No sólo porque las melodías de jangle-pop que lo componen sean perfectas y canónicas; es que tienen estilo y, sobre todo, emocionan. En ellas rezuma ese suplemento intangible que hace que algo sea extraordinario, es decir, más allá de lo común. No se puede aspirar a nada mejor si se quiere perdurar. Y este disco emociona hoy y seguirá emocionando dentro de décadas. 



Todas las composiciones del álbum son de Ian Freeman y Jeff Baker. Completan el cuarteto el bajista Dave Chadwick y la baterista Saki Garth. Si bien a ellos tres se les puede seguir el rastro de sus andanzas musicales por otras bandas australianas (Header, The Palisades, The Jangle Band, Rainyard) desde hace décadas, no ocurre lo mismo con ella. Tampoco es que ese detalle tenga la más mínima trascendencia. Importa más sentir cómo su batería fortalece las gloriosas guitarras de sus compañeros acompasándolas y sosteniéndolas. Además, aunque no se resalta en los créditos del disco que Garth acompañe también con la voz, puede vérsela en algún vídeo tocando con alguna banda local haciendo coros mientras mueve las baquetas, algo que también practica con The Golden Rail cuando tocan en directo.


domingo, 24 de marzo de 2019

Ellas llevan el ritmo #77

Nueva edición del Madrid PopFest. Tengo agujetas de dar tantos abrazos. De lo más llamativo del cartel en esta ocasión no ha sido la cantidad en sí de mujeres que integraban los grupos, muchas, sino la naturalidad que había en ello, tanto en la elección de las bandas como en el papel activo de ellas en los conjuntos. Y encima un buen número llevan el ritmo tras los bombos y los platos. 

> Ana Martorell, de Luces Negras, trío de indie pop barcelonés. 



>Bea, de Amparito, que hacen pop garajero desde Madrid con descaro y actitud. 




> Lisa Goldstein, de Pale Lights. La banda de Brooklyn, algunos de sus miembros con raíces en Comet Gain o Cinema Red & Blue, le da al pop de guitarras de manual, muy bien ejecutado y enorme oficio. 



> Rachel, alias Rach, de Peaness. Su pop coquetea a veces con el mainstream, pero son divertidas, contagiosas, tienen temas pegadizos y bailables, y Rach es condenadamente buena con las baquetas. Fucking Brexit.




jueves, 9 de agosto de 2018

Qué se sabe de los belgas #37: Poppel

Has escuchado Hit It de Poppel porque te lo han recomendado. Te ha gustado tanto que no sólo lo has oído del tirón, sino que vuelves a empezar una nueva escucha mientras que te interesas por saber algo más el grupo. “Evidentemente” tienen que ser de Nueva Zelanda o de Australia. Esa juerga guitarrera que se corren a lo largo de todo el disco, tan jangle, no puede provenir de otra parte. Cierto que podrían ser de Estados Unidos —el tema que abre el álbum se titula «Pittsburgh»— atendiendo a ese pop lo-fi que también suena. A ver… El sabelotodo Gúguel afirma que su ciudad de origen es Turnhout, que cae por el norte de Bélgica (eso no está precisamente cerca de Dunedin). Es más, Poppel toman el nombre de una pequeña villa situada aún más al norte, lindando casi con Holanda. Ahora ves que si a Poppel le pones un Van delante, entonces todo cobra sentido, porque Van Poppel sí suena a flamenco (hubo un conocido ciclista apellidado así). De todas formas, ¡cómo es posible! Impresiona que maravillas de canciones como «Conceived Ideas» o «Pleasure» sean un ejercicio de plasmación tan perfecto. 



En fin, estos muchachos —Bram Van Gorp, Dries Hermans, Fik Dries y Lars Baeyens, más belgas que unos gofres— parece que se sepan de corrido el manual del jangle y del pop de guitarras atemporal. Conforman una especie de supergrupo de provincias, pues provienen de otras tantas bandas del indi de Bélgica (Believo!, The Deer Friends, Video Volta y Gasoline DC). Sin duda ha sido una reagrupación de talentos. Todo el disco destila una maestría clásica nada artificial. Son catorce temas trenzados de melodía y calidez, que se te impregnan sin darte cuenta y hacen que te sientas bien, en paz, purificado.

El disco tuvo su versión en cedé el año pasado (Gazer Tapes, 2017), pero ahora nos lo ofrece en vinilo el sello español Meritorio Records (2018).

miércoles, 11 de abril de 2018

Música y política #25 // Y ellos se juntan #101

Con la libertad de expresión muy entredicho hoy día, un buen puñado de raperos se ha unido en una canción en protesta por la situación:

sábado, 4 de noviembre de 2017

5 sobre... #37: queso

> Ween – Pork Roll Egg And Cheese. En The Pod (Shimmy Disc, 1991). Sin duda los más queseros del lote, pues tres años más tarde titularon todo un álbum Chocolate & Cheese (Elektra, 1994), y tiempo después compusieron el tema "Where’d The Cheese Go?" para un anuncio de Pizza Hut.




> Jad Fair & Yo La Tengo - Retired Grocer Constructs Tiny Mount Rushmore Entirely Of Cheese. Una de las colaboraciones más bastardas que se recuerdan, cosa que no puede decirse de los kilométricos títulos de los 22 temas que componen Strange But True (Matador, 1998).

> Robyn Hitchcock - The Cheese Alarm. En Jewels For Sophia (Warner, 1999). Hay que ir muy puesto de lácteos para escribir algo así:

Roquefort and grueyere and slippery Brie
All of these cheeses they happen to me
Oh please

Rough pecorino and moody Rams Hall
Stop me before I just swallow it all
Oh please

[...]

Goats' cheese cylinder, tangy and white 
Roll over me in the flickering night 
Oh please 

Chaume and Jarlsberg, applewood smoked 
"The pleasure is mine," he obligingly joked 
Oh please




> BMX Bandits - Cheese and Toast. En The Chain (Rev-Ola, 2005). Uno se imagina a Duglas T Stewart haciendo acopio de fuerzas con estas tostadas una fría tarde escocesa.



> Courtney Barnett & Kurt Vile - Blue Cheese. En Lotta Sea Lice (Marathon Artists, 2017). Otro ayuntamiento, menos espurio que el anterior, en este caso entre dos figuras emergentes del rock alternativo americano de raíces. El empaste de las guitarras de ambos llega al punto de que parece que bailen juntas. Si "Over Everything" es uno de los temas del año, este queso azul que traemos aquí hace al álbum aún más exquisito. En algunos temas les acompaña a la batería Stella Mozgawa, de las australianas Warpaint.



La edición en vinilo es una preciosidad.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Discos con portada con discos #80


Brand X - Xtrax [Passport Records, 1986]. Proyecto colectivo de jazz fusión por el que llegó a pasar Phill Collins en la primera época de la banda a mediados de los años 70.

Iggy Pop & James Williamson & The Stooges ‎– Les Inrockuptibles Présentent (Titres Rares, Live, Demos) [2007, sampler]


Phoney & The Hardcore - Phoney Hits [1979, Ariola]. Banda holandesa formada en 1979, que empezó titulando sin mucha modestia este su primer álbum.

Sanny-Z & P-Rez - Splashdown (The Hip-Hop) [Diroco Records, 1985, maxi 12'']. Suecos haciendo rap.


The So So Glos - Blowout [Shea Stadium Records, 2013]. Neoyorquinos.



Roll The Tanks - Broke Til Midnight [Epitaph. 2014]. Su primer y único álbum. De Los Ángeles.

martes, 7 de junio de 2016

Ette aquí #67 // Productores #25 // ...Y ellos se juntan #98: Les Vampyrettes

Por estrambótico que parezca, apenas hay un grado de separación entre Marlene Dietrich y el Bono de U2. Ese punto de intersección que les une en la historia se llamaba Konrad «Conny» Plank. 


En puridad, es algo que pudo suceder pero que jamás llegó a consumarse, pues el productor e ingeniero de sonido alemán, que ya había trabajado en una grabación con Dietrich en los años cuarenta según se dice (no hay documentos que lo acrediten), se negó a producir un álbum de U2, cosa que sí aceptó después Brian Eno. La razón que esgrimió Plank fue escueta y tajante, e incluso podría afirmarse que resulta difícil encontrarla ambigua: «No puedo trabajar con ese sujeto», dicho esto en referencia al cantante de la banda. Y estamos hablando de alguien en cuyo currículo tenía haber puesto su mano mágica en discos como: Before and after Science (Brian Eno, 1978); Systems of Romance y Vienna (de Ultravox, 1978 y 1980); Die Kleinen und die Bösen, Alles Ist Gut y Gold und Liebe (la trilogía dorada de D.A.F., de 1980 a 1981); o Rita Mitsouko (el debut de Les Rita Mitsouko, 1984). Pero la lista se extiende prodigiosamente añadiendo por su mesa de mezclas los nombres de Devo, Echo & the Bunnymen, Einstürzende Neubauten, Ástor Piazzolla, The Damned, Nina Hagen… 

La muy merecida fama se la había ganado, fundamentalmente, a lo largo de los años setenta. Por describirlo de una forma un tanto rimbombante, el krautrock no habría sido lo que fue sin Conny Plank. Podría decirse que fue el alma de aquel sonido motorik desde su estudio de Colonia, su espíritu y su máximo valedor. Alentó a los grupos para que experimentaran y les facilitó equipo y cacharrería para ello. Su buen quehacer profesional empezó a hacerse notorio cuando produjo los primeros discos de Kraftwerk; cuando dos de los integrantes del combo de Dusserldorf —Klaus Dinger y Michael Rother— partieron peras con Florian Scneider y compañía para fundar Neu!, Plank les produjo a estos también los tres primeros elepés. La imbricación entre el dúo y el productor resultó tan sólida que tiende a considerársele a Plank el tercer miembro de la banda (igual que los veinte quinto-Beatle que existieron, que estas son cosas que le gusta mucho decir a la crítica musical). 

Con quien sí llego a formar parte oficial de un grupo (o algo parecido) fue con Holger Czukay, otrora fundador de Can. El proyecto se llamó Les Vampyrettes, con el cual sólo dejaron una grabación homónima en forma de 12’’, con un tema por cara: Biomutanten/Menetekel (Not On Label, 1980; reeditado en 2013 por Grönland Records en 10'').



Les Vampyrettes es un 12’’ radical, no sólo por su experimentalismo feroz, sino porque el primer corte ocupa únicamente 2 cm del total del espacio disponible en la cara A. En ambos temas la voz está muy tratada y se suceden multitud de inesperados sonidos que no sabes de dónde vienen, como si estuvieras en medio de un bosque sonoro en lo más oscuro de una oscura noche.



sábado, 9 de abril de 2016

No son hombres: son Devo #34

El Record Store Day fue una iniciativa puesta en marcha para estimular las compras de vinilos en las pequeñas tiendas de discos. ¿Qué sentido tiene un RSD hoy que el vinilo vive encapsulado en una burbuja inflacionista desorbitada y que a los pocos días las ediciones especiales que se preparan para conmemorar el evento acaban en Internet? 

De hecho, la excusa camuflada de esas publicaciones hoy día no es otra que exprimir el negocio todo lo que se pueda, no el fomento original de la visita a las tiendas. Por eso no será Gog el que se desvele por la publicación de una de esas ediciones limitadas. Ni aunque sea de los mismísimos Devo o de alguno de sus miembros. Así que saltándose el protocolo interno de En Esta Quiero Humo, según el cual aquí se procura hablar de una novedad sólo si se tiene físicamente, presentamos una de ellas sin que ni siquiera haya salido todavía: el single «It’s All DEVO», una colaboración entre Gerard Casale y los napolitanos Phunk Investigation, con portada llamativa. 



La banda de Akron lleva dos años sin sacar material nuevo, y Casale ya ha expresado su deseo de volver a ponerse en marcha. De momento les ha lanzado este anzuelo a ver si pican los demás componentes; porque el título no miente: el vigoroso tema es puro Devo de cabo a rabo, quitando que para el riff de guitarra del estribillo han roto el escaparate del de «You Really Got Me» para apropiárselo. El vídeo también sigue la misma estela de los vídeos de la banda madre: 


Gerald Casale - It's All Devo from MVD on Vimeo.

jueves, 29 de octubre de 2015

La cara oculta #17 // El arte de la versión #101: The Moog Cookbook


El casco es ese complemento que, más allá de a motoristas y pilotos varios, tan útil resulta a encausados que no quieren ser fotografiados a su entrada en los juzgados y a músicos que quieren mantener el anonimato. Ya sé que el nombre de Daft Punk os ha venido a la mente de inmediato. The Moog Cookbook fue otro dúo que también se cubrió las cabezas con estos yelmos modernos. 

Meco Eno y Uli Nomi fueron los seudónimos con que se bautizaron para ocultar asimismo su verdadera identidad, algo que no consiguieron del todo. Se llamaban Brian Kehew y Roger Manning y eran dos fanáticos de los sintetizadores analógicos. La idea con de The Moog Cookbook era hacer a la vez un tributo y una parodia de las grabaciones que se realizaron con moog a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. Para ello recurrieron a material de rock clásico y alternativo, que versionearon sólo de forma instrumental; eso sí, se autoimpusieron utilizar exclusivamente sintes analógicos, principalmente moog, claro. En los créditos del primero de los dos álbumes que publicaron estamparon un aviso claro: “No MIDI”. 

Cuando se crearon estos sintetizadores modulares en 1963, su sonido estaba desligado de toda cultura o tradición musical. Los gorjeos y sonidos intermitentes que producían no eran una extensión de ninguna tradición anterior. Al aplicarlos The Moog Cookbook sobre piezas archiconocidas compuestas en una época posterior al nacimiento de estos sintetizadores modulares, consiguieron una curiosa secuencia temporal: les confirieron un toque futurista con instrumentos del pasado, es decir, desplazaron lejos el contexto de esas canciones. Una especie de regreso al futuro. 

Todo este lío del tiempo se enmadeja aún más teniendo en cuenta que los discos de The Moog Cookbook son de mediados de los años noventa, era digital: The Moog Cookbook (Restless, 1995) y Ye Olde Space Bande (Restless, 1997). Es casi delirante el repertorio de versiones sintetizadas que llevaron a cabo. En el primero, por ejemplo, REM, Neil Young, Weezer, Nirvana, Tom Petty, Lenny Kravitz… Y en el segundo: David Bowie, Led Zeppelin, Van Halen, Eagles, Ted Nugent, Kiss… y en el que echaron una mano Wayne Kramer y Mark Mothersbaugh.






Poco más. Volvieron a unirse para grabar una pista para la película Moog (2004) y después recopilaron material sobrante de las sesiones anteriores en el disco Bartell (2006). No hay visos de que volvamos a ver los cascos del par de lunáticos de The Moog Cookbook. 

Por cierto, a ver si localizo un ejemplar del libro de cocina en el que se inspiraron para ponerse nombre: Moog's Musical Eatery (1978), de Shirleigh Moog, primera esposa del inventor de estos cacharros sonoros, Robert Moog.

viernes, 16 de octubre de 2015

Gastan gafas #74 // ...Y ellos se juntan #95: Die Katapult


El alemán es un idioma marcial. Por eso casa tan bien con los ritmos sintéticos e industriales y los bucles sonoros. Que el krautrock naciera en Alemania no es casualidad. Si a esa marcialidad le añades melodía, el resultado de ese ayuntamiento suele ser infalible. 

Die Katapult lo practican. De hecho, Die katapult es un ayuntamiento en sí mismo. Se trata del dúo hispano-sueco formado por Elena Comas (voz y bajo) y Anna Fredriksson (voz, vocoder y teclados). La primera proviene de las filas de Neleonard y Gudar; la segunda, de ese combo inclasificable llamado Los Ganglios. Juntas han sacado un reconstituyente minielepé de 8 temas titulado Kristall Reinheit (Elefant, 2015), sin duda una luminosa muestra musical como hacía tiempo no deslumbraba a Gog. Han conseguido moldear ese punto entre cuadriculado y castrense con un pop electrónico vivo e irónico. Porque aunque ambas canten en la lengua de Nietzsche, podemos entrever en su letras retranca a raudales. No puede ser de otra forma si vemos que “Schweinsteiger” está dedicada al hoy centrocampista del Manchester United pero otrora en el Bayern de Münich de Guardiola, que "Deutsche TV” trata del comandante McLane, o sea, el protagonista de la serie alemana de los años sesenta Patrulla Espacial, que “Euromillionen”… bueno, sólo el título ya es una oda a la sorna. Y sumémosle que en "Braun" samplean la música de los créditos de la serie "Dinastía". 


No se entiende muy bien que la discográfica haya incluido este disco en ese fondo de saco que es su colección New Adventures in Pop, donde parece caber de todo bajo un criterio un tanto desparramado. Kristall Reinheit hubiera merecido entidad propia. La edición de 500 ejemplares numerados es en vinilo blanco de 10''.

domingo, 4 de octubre de 2015

...Y ellos se juntan #94: FFS

Mejor solo que mal acompañado. A la mierda colaborar con otros. Yo me lo guiso, yo me lo como. Ni Mozart, ni Warhol ni Frank Lloyd Wright necesitaron de nadie para crear. Y FFS están convencidos de ello según afirman en «Collaborations Don’t Work». 

Lo curioso es que FFS es la inesperada y aparentemente esperpéntica colaboración entre Franz Ferdinand y Sparks, el joven cuarteto británico y el dúo angelino surgido en la década de los setenta. Y funciona; muy bien, además. Será que un chute de sangre joven hipervitamina o que de sangre vieja da un poso de equilibrada madurez. Tocar en una banda ya es una cuestión colaborativa; la huella de cada uno de los miembros aporta algo que hace que el resultado final sea diferente a lo que haría cada uno por separado. La historia de la música está plagada de ejemplos en los que un miembro se independiza y no obtiene ni de lejos el éxito de la banda madre. Lo bueno de las alianzas musicales es que a menudo conducen a lugares a los que no se habría llegado de otra forma. A las dos partes de FFS les ha sentado de maravilla a ambos retroalimentarse, y esa especie de vodevil pop de Sparks se ve potenciado y reconvertido con la base musculosa y rítmica de Franz Ferdinand.

El fruto ha sido un álbum sin más título que las tres letras iniciales (Domino, 2015). La autoría de los 16 temas —en la edición en vinilo doble; en cedé hay una edición con 12 cortes— se reparte por igual según consta en los créditos, pero escuchando atentamente lo que cuentan las letras se percibe más en estas la mano de Sparks, con sus personajes estrafalarios y las referencias irónicas a elementos de la cultura popular moderna: «Johnny Desilusional», «Dictator’s Son», «Police Encounters», «Piss off»… Para las huestes de Kapranos habrá sido toda una experiencia codearse con ese aire libérrimo y libertino de los hermanos Mael. Tanto las voces de Russell Mael como la Alex Kapranos encajan como si el tiempo simplemente hubiera estado esperando a que se encontraran.Por último, hacía tiempo que no se veía una secuenciación de los temas tan acertada.

miércoles, 3 de junio de 2015

El arte del calzador #25: Dostoievsky

 

El célebre escritor ruso Fiodor Dostoievsky tenía un apellido difícil de encajar, aparentemente, en la letra de una canción, pero lo cierto es que una vez pronunciado no es tan duro como parece a la vista. Quizá en español sí resulte algo más complicado, sobre todo porque hay que encajarlo en un contexto apropiado sin hacer demasiado el ridículo. Sin embargo, más allá de nuestras fronteras no es raro encontrárselo citado, desde Finlandia a Australia, pasando por México o Estados Unidos. 


> Belaboris - Odotus, en …Olipa Kerrran (1984). Al parecer Finlandia tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Por su parte, Belaboris, banda finesa de electropop que sacó un disco tan formidable como muy poco conocido, demostraron haber hecho los deberes. Al menos el nombre del escritor ruso se entiende perfectamente cuando cantan. 


> Iggy Pop – Louie Louie, en American Caesar (1993). ¿Versión del clásico de Richard Berry? Sí. Pero en la letra no se citaba a Dostoievsky, ¿no? Ya, pero Pop, que sí siguió escrupulosamente el patrón musical, se desentendió de la letra original y la adaptó a su propio mundo, por el que acababan de pasar Bush y Gorbachev: ha caído el muro de Berlín, pero todo sigue lleno de corrupción, sida, mendigos… 

oh baby i gotta go 
a fine little girl is waitin for me 
but i 'm as bent as Dostoevsky 


> The Go-Betweens – Here Comes The City, en Oceans Apart (2005). Un viaje en tren; por la ventilla el protagonista ve pasar estaciones, iglesias, ríos… El tren le está alejando de su amante. Llega la noche y se acerca a la ciudad de destino. Y en el vagón alguien lee: 

And why do people who read Dostoevsky always look like Dostoevsky? 



> Einstürzende Neubauten - Ansonsten Dostoyevsky, en The Jewel (2008). Sesudos estos alemanes, de toda la vida. «Así Dostoievsky» titulan este tema, en plan cita de tesis doctoral. Claro que luego se les oye exclamar «¡Sangría!» y a saber ya por dónde van los tiros: 



> The Butcherettes – Mr. Tolstoi, en Sin Sin Sin (2011). En México, el nombre de León Trotski es casi tan famoso como el guacamole; sin embargo, el dúo de Guadalajara prefirió dedicarle una especie de rock garajero cosaco a otro León, aunque de apellido muy parecido; y ya de paso mientan a nuestro escritor: 

Give me pride, Dostoevsky 


> Wild Billy Childish & the CTMF - Punk Rock Enough For Me, en Acorn Man (2014). El nombre de Dostoievsky aparece entre la ristra de personajes que Childish tiene por auténticos punk rockers.


> Ezra Furman - Restless Year, en Perpetual Motion People (Bella Union, 2015). Su aspecto de joven pero suficientemente preparado casa con la personalidad musical que despliega en este tema, con memorable línea final: Dostoevsky, dime store copy. [Aportación de Jaime Cristóbal.]

  

> John Grant feat. Tracey Thorn - Disappointing (2015), en uno de los arrejuntamientos del año, y en clave electrónica bailable. 



Les Très Bien Ensemble se sentían como el personaje más afamado del escritor ruso en En Attendant Raskolnikov.

Por último, no se olvide que —de nuevo Australia— The Birthday Party tomaron el nombre de la novela Crimen y castigo.

sábado, 23 de mayo de 2015

...Y ellos se juntan #92 // Género chico #72: The Fairlight Myth


El 7 es el número natural que sigue al 6 y precede al 8. Dicha esta perogrullada para los que sabemos contar, el número 7 aparece de forma recurrente en nuestra cultura. Siete son los días de la semana, como siete son los colores del arco iris, los pecados capitales, las vidas de los gatos o los tipos de heces según la escala de heces de Bristol. Si se trata de personas, por ahí estaban los siete magníficos, los siete samuráis, las siete novias para los siete hermanos... Pero sobre todo no podemos obviar que do, re, mi, fa, sol, la, si, suman siete. Y que el tamaño de un single es 7’’. 

No sabemos si John Jervis, el capo del sello wiaiwya, es alma supersticiosa y cabalística o si simplemente ha echado mano de un concepto curioso y llamativo para su club del single. Para empezar, lo ha bautizado como wiaiwya-7777777; pero no queda ahí el asunto numérico: el proyecto durará siete años, a razón de siete discos anuales, que saldrán siempre el día 7 de los meses de abril, mayo, junio, agosto, octubre, noviembre y diciembre (exacto, siete meses). Como todo club, hay que hacerse socio, pero siempre se dejan 77 copias durante 77 días para quienes quieran comprar uno en particular y no toda la colección. 

El del 7 de abril de 2015 corresponde a The Fairlight Myth, o lo que viene a ser el nombre artístico con el que se han bautizado el siempre interesante Pete Astor y Keith Negus, otrora teclista en oscuros grupos de post-punk y hoy día profesor universitario como su colega Astor y articulista musical. 

El par de temas se titulan «Alpha November» y «Love Repeats». Curiosamente, en las respectivas galletas figuran como Side A y Side 1, lo cual en el fondo tiene cierto sentido, pues son ambas tan espléndidas piezas que no importa por la que se empiece. La primera tiene un toque «Space Oddity» en clave synthpop, como si otro Major Tom estuviese perdido de nuevo en el espacio. Está construida a base de pulsaciones de teclado, frías, como cifradas, hasta que al final la voz se quiebra casi emocionada con ese insistente «Alpha November call / Where Are you? / Where Are you?». La segunda es una hermosísima balada de synthpop, tan delicada como conmovedora; y cuando parece que ha terminado, emerge de nuevo para clavarnos aún más su tristeza sin cesar de repetir «Love Repeats / Love Repeats...»



Las ediciones son numeradas y los vinilos, a color. El de The Fairlight Myth es a dos colores y se acompaña de un póster desplegable. Extraordinarios, pues, continente y contenido.

viernes, 2 de enero de 2015

Debut #92 // ...Y ellos se juntan #91 // Ellas llevan el ritmo #64: Pale Lights


O lo juran sobre un vinilo o no hay quien se crea que este cuarteto es de Brooklyn y no de alguna remota localidad de Australia o Nueva Zelanda. Su jangle pop tan extremadamente prístino y radiante es la condensación perfecta de The Go-Betweens, The Lucksmiths, The Bats, The Chills y Felt (que no eran de Oceanía, pero tampoco de Estados Unidos). Ni el más fervoroso seguidor de este sonido podría haber imaginado en sus sueños una réplica igual. 

Con los Lucksmiths guardan además una similitud curiosa: la batería de Lisa Goldstein es tan esquemática como la de los australianos, apenas una caja y un Tom (ni siquiera hay bombo). Y es igual de efectiva y rítmica, lo cual demuestra que muchas veces menos es más. Además de Goldstein, el resto de la banda aporta un ADN la mar de curioso: Philip Sutton (voz, guit.) viene de Comet Gain y Cinema Red and Blue (en los que curiosamente toca la batería), Andrew Adler (guit.) es el bajista de Crystal Stilts, pero aquí es Maria Pace la que lleva el bajo. 


Si alguien no es un conocedor de toda esta cascada de nombres y de interconexiones a modo de saga interminable, eso no impide un disfrute placentero, cabal y espontáneo de Before There Were Pictures (Calico Cat, 2014), que es como Pale Lights han titulado su álbum de debut y que lo produce Gary Olson, ni más ni menos, el líder los fantásticos The Ladybug Transistor.

domingo, 26 de octubre de 2014

Sales en mi canción #86 // Últimamente se está muriendo gente que no se había muerto nunca #36

Lo que va a contarse a continuación es simplemente una mera casualidad. No se invocarán, pues, a los hados ni se insinuará algo acerca de la fuerza del destino ni se mencionarán otros fenómenos de índole paranormal. 

Hacía un tera de años que Gog no se compraba un The Best of, cosa que sucedió hace un par de días con el de Chris Spedding, de saldo y en cedé. Escuchándolo por vez primera ayer, le llamó ipsofactametne la atención el tema «Guitar Jamboree», al detectar en la letra una buena cantidad de nombres propios de formidables e históricos ases de la guitarra eléctrica; algo muy curioso de esta canción es que cada vez que menciona a uno de esos guitarristas, Spedding —otro consumado rasgador de las seis cuerdas— además imita brevemente su sonido: 


¿Y dónde está casualidad aludida al principio? Detengámonos en la letra. Después de dedicarles unas palabras a Albert King —Here's Albert King playing—, Chuck Berry —Chuck Berry was here too with his famous duck walk— y a Jimi Hendrix —Was when Jimmy Hendrix played / Now, Jimmy will be sadly missed—, Spedding enumera toda esta lista:

Here they come, hear 
Jack Bruce 
Pete Townshend 
Keith Richards 
George Harrison 
Here's Eric [Clapton]
Jimmy Page 
Jeff Beck 
Paul Kossoff 
Leslie West 
Dave Gilmour 

Pues al rato de haber procesado Gog toda esta información, saltó la noticia del fallecimiento del primero de la lista, Jack Bruce, fundador del supergrupo Cream junto a Eric Clapton y Ginger Baker.

domingo, 15 de junio de 2014

Y ellos se juntan #: Eno · Hyde


No hay nada más impredecible que un próximo álbum de Brian Eno. ¿De qué irá? ¿Será una rayada experimental o tendrá un formato más clásico? ¿Conceptual o heterogéneo? ¿Con quién colaborará? ¿Carne o pescado? ¿Mar o montaña? ¿Estudias o trabajas? 

Sus mutaciones son legendarias. La última de ellas bien podría haberse llamado Dr. Eno & Mr. Hyde, pues se trata de una colaboración conjunta con el líder de los electrónicos Underworld, con quienes ya había trabajado en el tema Beebop Hurry de 2011. Además, y esto era casi inevitable, hay aportaciones de algunos viejos amigos, como el saxofonista de Roxy Music o el batería de Coldplay; e incluso su hija Darla Eno sale haciendo coros. 


¿Y de qué va Someday World (Warp, 2014)? Pues básicamente es el synthpop que ya practicaba Eno a comienzos de su carrera en solitario —porque suena más a Eno que a Underworld—, así que en ese sentido no son demasiadas las novedades tantas décadas después, lo cual ha acarreado una tibia acogida del disco en general, si bien no se entiende por qué eso hace que uno no pueda seguir emocionándose con temas tan logrados como "The Satellites", "Daddy's Car", "Who Ring The Bells", "Witness"...

Well Well Well Well Well Well Well Well 
Between One-Two Am 
I Miss You I Miss You I Miss You I Miss You 
Again And Again And Again