martes, 20 de julio de 2010

No son hombres: son Devo #3 // Como decíamos ayer... #4

Ya está en la calle Something for Everybody, el regreso discográfico de Devo veinte años después de su anterior grabación de estudio.

Vuelven llenos de su alocada energía, como si hubieran ingerido cinco redbulles seguidos cada uno. Es su new wave de siempre, original, sin imitaciones: sus gruesos bajos, sus guitarreos férreos y sus teclados desorbitados, ahora que tanto se lleva todo eso.

Se aconseja escuchar el disco a todo lo que dé el reproductor que usemos. Si los altavoces tienen varios metros de altura, mejor que mejor. Resulta ideal para ir en coche por la autopista; o salir a correr hasta dejarse los higadillos; o para no tener que oír los comentarios del compañero de trabajo plasta; o pincharlos en las fiestas veraniegas (de pueblo o en un loft millonetis).

Contiene varios tiros por la escuadra. «Fresh» será uno de sus clásicos.

1. Fresh
2. What We Do
3. Please Baby Please
4. Don’t Shoot (I’m a Man)
5. Mind Games
6. Human Rocket
7. Sumthin’
8. Step Up
9. Cameo
10. Later Is Now
11. No Place Like Home
12. March On

(Nota.- Al final han entrado diez de los doce temas que Gog votó cuando pidieron la opinión a los seguidores hace unos meses.)

¡¡¡Gira europea ya!!!

domingo, 18 de julio de 2010

...Y ellos se juntan #22 // El arte de la versión #18: Jim O'Rourke

Jim O’Rourke, aparcada su etapa con la juventud sónica, ha vuelto a lo suyo, o sea, o el pop experimental (¿hard pop?) o el pop de ascendencia Bacharach. De hecho, es con esto último con lo que se ha presentado de nuevo.

All Kinds Of People Love Burt Bacharach (2010) es un disco de versiones, bastante fieles a los originales; para interpretarlas O'Rourke ha llamado a un elenco variopinto de personas cantoras, mayormente japonesas. Esta excéntrica idea no pasa de ser algo exótico sin mayor trascendencia, pues los invitados cantan en inglés, así que cabría decir que para ese viaje no hacían falta tantas maletas. Thurston Moore (Sonic Youth) y Donna Taylor ponen la nota occidental.

01. Close To You (canta Haruomi Hosono, de la Yellow Magic Orchestra)
02. Always Something There To Remind Me (canta Thurston Moore)
03. Anonymous Phone Call
04. After The Fox (cantan Akira Sakata y Masaya Nakahara)
05. You’ll Never Get To Heaven (canta Aoyama Youiti)
06. Do You Know The Way To San Jose (canta Kahimi Karie)
07. Don’t Make Me Over (canta Kosaka Tadashi)
08. Raindrops Keep Fallin’ On My Head” (canta Koike Mitsuko)
09. I Say A Little Prayer (canta Yoshimi)
10. Trains And Boats And Planes
11. Walk On By (canta Donna Taylor)

Hay momentos en el disco, como en todo recopilatorio, que, remedando a Cantinflas, son realmente momentáneos; pero también contiene su puñado de logros. En cualquier caso, escuchar a Bacharach, o algo como si fuera Bacharach, siempre resulta agradable, y más si el que lleva la batuta es Jim O'Rourke.

viernes, 16 de julio de 2010

Strano mondo di tanti nomi #16

Algunas bandas extranjeras con nombres a la española, cosa que les parecerá exótico al máximo.

The Sinceros > 1979, new wave; desde Londres, un par de discos y el olvido.

Los archiconocidos Yo La Tengo > el nombre proviene de una anécdota beisbolera, porque Ira Kaplan es fanérrimo del deporte del pijama y los escupitajos al suelo.

Luna > y es que Dean Wareham en el fondo siempre ha sido un romanticorro.

The Delgados > desde Escocia, y, sí, en honor del ciclista Perico Delgado.

Papas Fritas > resultado de pronunciar rápidamente «Pop has freed us»; banda de EEUU que incomprensiblemente siempre jugó en segunda división. El pop inmediato de sus tres discos merece mayor reconocimiento.





Soy Un Caballo > lánguidos belgas.

Gomez > Quinteto británico facedor de una mezcla de retro-pop y space rock. Tienen la peculiaridad de que hay tres cantantes solistas excepcionales (los dos guitarristas y el teclista), uno de ellos mezcla de Joe Cocker y el solista de los Commitments. Comenzó siendo una banda que merecía cierta atención por parte de los más exigentes, sin embargo acabaron en un producto próximo a la radiofórmula y para un público escasamente alternativo. Quizá sea ese parecido vocálico mencionado lo que inconscientemente atrae a ese consumidor de sonido reconocible y fácil de asimilar.

El perro del Mar > de Suecia; en realidad, se trata de una sueca llamada Sarah.

The Fieros > banda de potente indie rock estadounidense, algo así como Oasis pasados por Tom Petty. De momento sólo tienen un ep homónimo. Eso sí, la portada es chula, chula.


miércoles, 14 de julio de 2010

Rock 'n' actor #15: Ann-Margret

El nombre de Ann-Margret suele remitir ipsofactamente al mundo del cine, —con toda probabilidad a Un tranvía llamado deseo o a El rey del juego—, pero en realidad ella iba para cantante hasta que alguien la sacó de los cabarets y la puso delante de las cámaras.

Al principio, dado ese pedigrí cantor, la emparejaron con el rey de Las Vegas, e incluso intentaron promocionarla como una especie de Elvis femenino. Pelis con él y como él, o cantando delante de un campo de nabos.

Pese al puñado de discos que grabó, lo suyo fue el cine y no la canción. Una voz demasiado áspera; no, no era lo suyo. Era animal hecho para el celuloide.

Para interesados en su música, tal vez On the Way Up (BMG, 1962), o si no el más aconsejable, completo y definitivo recopilatorio Let Me Entertain You (RCA, 1996).

lunes, 12 de julio de 2010

Plataneces #13 // ¿Y tú de quién eres? #7: los Amis (que no amish)

Según la versión del hijo, el también escritor Kingsley Amis —Sir en sus ratos libres— fue un padre un tanto cabroncete. Cuenta Martin Amis (Experiencia, 2000) que en cierta época de hambruna, su padre llegó un día a casa con un plátano. Tras sentar a toda la parentela a la mesa, les pasó el plátano para que lo olieran y tocaran, y cuando le volvió a él, lo peló y se lo comió tan ricamente mientras que la chavalería famélica lo miraba.

sábado, 10 de julio de 2010

Húngaros #16: Agota Kristof

Tres novelas, más de cuatrocientas páginas, y ni un solo adjetivo explicativo. La propia autora de la trilogía Claus y Lucas, la húngara Agota Kristof, lo justifica: «Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.» Así que con una prosa seca como el polvo, una estructura sintáctica básica, sin conservantes ni colorantes, algo así como la filosofía Dogma llevada a la literatura, perfora y trepana la conciencia del lector. «Lo justo, sin relleno, sin grasa», como suele decir ella. Pero profundo, muy profundo.

La primera novela —El gran cuaderno— abofetea la sensibilidad hasta hacer vomitar bilis. De un (aparente) realismo seco y terrible, al lector se le encoge el alma y apenas se atreve a pasar de página, compungido ante la perspectiva de que a la vuelta le espera algo aún más horroroso. Porque el horror no parece tener fin con Agota Kristof.

En la segunda novela —La prueba— la vida sigue siendo dura, pero al menos no tan nauseabunda como en la anterior. A cambio comenzamos a dudar, la luz de cruce se nos pone a parpadear. ¿Hay o no hay un hermano gemelo?

En la tercera —La tercera mentira (el título ya avisa)— la línea que separa la realidad del sueño se ha desdibujado definitivamente, nuestra lógica no hace pie y ya no sabemos quién es quién. ¿Cuál de las historias es la verdadera? Blanca por dentro, verde por fuera, si quieres que te lo diga, espera. Para que quede claro que nada está claro, en esta parte se encuentran frases así: «En cuanto a mi hermano, a lo mejor ni siquiera ha existido» o «Lo que yo creo es que confundes realidad con literatura».

Da la impresión de que el conjunto no obedece a un plan preconcebido. La autora escribió El gran cuaderno (1987) como una dura crítica a la guerra como campo de cultivo para la maldad más pura y devastadora. Después entrevió otras posibilidades literarias dando versiones distintas, y hasta enfrentadas, de los mismos hechos, pues cada volumen completa, y contradice, al anterior.

Claus y Lucas: un juego de espejos que devuelven la imagen inversa. La dificultad está en desentrañar cuál es la imagen real, cuál la proyectada, si la agraciada físicamente pero de alma feroz y cruel o si la de aspecto deforme pero de alma tierna y compasiva. Tampoco importa. En el fondo es nuestro propio espejo interior, y verse reflejado en él asusta.

jueves, 8 de julio de 2010

Sales en mi canción #18: Stevie Wonder

Estos días uno se acuerda con mucha facilidad de aquel Hotter than July (Motown, 1980) de Stevie Wonder, que tal vez fuera su último gran álbum hasta hoy.

Y del bueno de Stevie también se han acordado otros cuantos artistas cuando compusieron algunas canciones:

Betty Davis, en «Funk», es al primero que menciona en la ristra de nombres de artistas negros que contiene la letra.

Just a Stevie Wonder song from 1976

Steve Wynn en «Sweetness and Light»

I'm like Stevie Wonder, but I can see things
Hot Chip en «Keep Fallin'»

This is the time for Stevie Wonder
Phoebe Kreutz en «All Summer Long»

El casi siempre enigmático (por no llamarle incomprensible) Sr. Chinarro tituló uno de sus temas «Tú sabes que yo no soy Stevie Wonder», aunque después no lo nombra en la letra (o eso parece).

Y la ya mencionada en este paraje internetario «Destroy» de Mylo también lo cita.

martes, 6 de julio de 2010

El arte del calzador #11: sauce, mirto y comino

No parece demasiado complicado introducir la palabra sauce en la letra de una canción; costaría un poco más pero mirto también podría ser; comino ya se antoja realmente difícil. ¿Y las tres a la vez en una sola estrofa? Tal vez en una nueva entrega de Misión imposible.

Pues no, Bernardo Bonezzi lo consiguió en la inquietante «Extraños juegos» de los Zombies:

Y recogen mirto,
y recogen comino,
y atan a uno de ellos
a un sauce

lunes, 5 de julio de 2010

Grados de separación #5

Rickie Lee Jones fue novia de Tom Waits, que participó en la peli de Jim Jarmusch Coffe & Cigarrettes, en la que también trabajó Alfred Molina, que ahora hace de padre de la joven Carey Mulligan, a la que le ha venido pintiparado el guión que ha escrito Nick Hornby para An Education (Lone Scherfig, 2009).

La idea principal de la que se parte no puede llamarse novedosa: una adolescente inteligente se asoma por vez primera al mundo de los adultos y descubre qué hay más allá de su uniforme de colegiala. Lo que ocurre es que ese mundo resulta tener caminos que se bifurcan, así que la joven tiene que decidir qué senda transistar: una probablemente exitosa pero ardua a base de estudio y sacrificio o una más fácil, luminosa y cegadora llena de oropeles y comodidad. De acuerdo, todos imaginamos qué va a ocurrir, pero merece la pena ver la peli por sus diálogos brillantes (Hornby), su elegante puesta en escena y, sobre todo, porque el mundo ha descubierto que hay dos caminos posibles: con o sin esa nueva criatura celestial llamada Carey Mulligan.

Y canciones de Juliette Greco de fondo.

jueves, 1 de julio de 2010

Discos con portada con discos #17

The Small Faces: 78 in the Shade (Atlantic, 1978). Portada como juego de espejos: a ellos se les puede ver dentro de un cuadro; y el dibujo del disco es del mismo sello discográfico que este, por lo que podría deducirse que se trata del propio disco.

Plastic d'Amour: Nicolás (Siesta, 2006). En el suelo, al lado del muy reconocible disco de la Velvet Underground está el Remain in Light de The Talking Heads. Y del lote que hay en uno de los estantes de la librería, se alcanza a distinguir el primero: Primal Scream y su Screamadelica.

miércoles, 30 de junio de 2010

Ette aquí #19 // El arte de la versión #18: Bettye Lavette

Intensa cantante de soul y R&B pero jugando en segunda división casi toda su vida. Un par de discos en la década de los años ochenta; otro par en la de los noventa; y por fin en el nuevo siglo asciende de categoría: la discográfica Anti- se hace con sus servicios y ficha a su alrededor un equipo a su medida. The Scene of the Crime (2007) es su cima hasta el momento.

Pese al éxito de aquel disco, Bettye Lavette, remolona y perezosa, no había vuelto a grabar hasta este año, que ha hecho un disco de versiones cuyo título ahorra mucho trabajo explicativo: Interpretations: the British Rock Songbook (Anti-, 2010). Su voz roba los originales y los hace suyos. ¿Han quedado tal vez demasiado escorados hacia su terreno? Concedamos que se podría discutir.

1. The Word (John Lennon/Paul McCartney)
2. No Time To Live (James Capaldi/Stephen Winwood) [Traffic]
3. Don’t Let Me Be Misunderstood (Bennie Benjamin/Gloria Caldwell/Sol Marcus)
4. All My Love (John Baldwin/Robert Plant) [Led Zepellin]
5. Isn’t It A Pity (George Harrison)
6. Wish You Were Here (David Gilmour/Roger Waters) [Pink Floyd]
7. It Don’t Come Easy (Richard Starkey)
8. Maybe I’m Amazed (Paul McCartney)
9. Salt Of The Earth (Michael Jagger/Keith Richards)
10. Nights In White Satin (David Hayward) [The Moody Blues]
11.Why Does Love Got To Be So Sad (Eric Clapton/Bobby Whitlock)
12. Don’t Let The Sun Go Down On Me (Elton John/Bernard Taupin)
13. Love Reign O’er Me (Peter Townshend) [The Who]

Especialmente brillante y sentida le ha quedado la lectura del tema de The Moody Blues.

domingo, 27 de junio de 2010

Últimamente se está muriendo gente que no se había muerto nunca #14: Pete Quaife

A Pete Quaife le hicieron famoso dos cuestiones primordiales: tener que hacer de árbitro pugilístico en las broncas de los hermanos Davies y las dos notas repetitivas, machaconas, inimitables de «You Really Got Me». (Un día que comienza con «You really got me» irá bien; a palo seco, con los oídos aún entumecidos por el sueño, ese riff entona como un carajillo.)

The Kinks tal vez nunca dejaron un álbum redondo de principio a fin, pero su cancionero es uno de los más completos, excitantes, irónicos y agridulces de la historia del pop. Contiene riffs de guitarra poderosos, coros angelicales, sonido british de pura cepa, sarcasmo a raudales, conceptos de music hall, trombones elefantiásicos..., y sobre todo, canciones, grandes, grandérrimas canciones. Cualquier recopilatorio suyo es un monumento musical.

Ray Davies estuvo a punto de palmarla hace unos pocos años por la nadería de recibir un balazo en las calles de Nueva Orleáns. Lo de Quaife es definitivo. Uno menos, ay.

viernes, 25 de junio de 2010

Gastan gafas #20

El asunto debió de ser muy parecido a como sigue: en algún momento después de publicar su anterior disco (2007), un día, en la furgo, alguien sintonizó la radio justo cuando sonaba algún tema de la ELO, y entonces al gafotas de Robert Schneider se le dispararon las cejas hasta tocarse con ellas el cuello.

Así que el pop psicodélico de sus The Apples In Stereo de repente se ha convertido en un fastuoso espejo en el que Jeff Lyne reconocería su pelo-polla al instante: estribillos exultantes, capas de teclados trotones, vocoders a coro, cuerdas disco y espíritu de eterna felicidad.

Pongámonos un bañador y tomemos el sol aunque sea a la vera de una fábrica sin empleados. Pasemos una temporada en Xanadú. Seamos felices durante un rato, leches, y que le den a los criseros. Nos sobramos. Lo tenemos todo. Y sobre todo tenemos este entretenido y hedonista Travellers in Space and Time (Yep Roc, 2010).

«Dream About the Future», «No One In The World» y «Nobody But You» le harían mover los pies incluso a Luis Aragonés.

Por cierto, Jeff Lyne, otro que también ha gastado gafas siempre.

jueves, 24 de junio de 2010

Que jamás me bese Helen Marnie si miento #7

70-68
Hablamos de tenis, no de baloncesto. Aunque estos dos tenistas son altos y alargados como pivots. Tal vez haya sido por eso.
Y mira que la puntuación tenística es bastante caprichosa de por sí. ¿Qué progresión lógica es esa de 15, 30, 40, punto? Estos ingleses, qué manera más extraña de inventar.
Isner contra Mahut en Wimbledon, ayer... y hoy. Once horas de partido porque les resultaba imposible sacarse los dos puntos de diferencia necesarios para llevarse el último set.
Resultado final: 6-4, 3-6, 6-7, 7-6, 70-68
Ha ganado Isner.
Por cierto, Isner juega un dobles en media hora con Querrey. También lo hará, más tarde, Mahut con Clement. No es una broma.

Y con la descacharrante noticia a Gog le ha venido a la cabeza aquella cancioncilla del también inglés Chris Rea:



miércoles, 23 de junio de 2010

Cameos musicales #22: Blow Up

Con la excusa de retratar el movimiento cultural swinging London tan pujante entonces, Michelangelo Antonioni trazó una oda a la modernidad con Blow Up (1966) que aún hoy se sostiene con aparente frescura.

Nihilismo, vacío existencial, un cuento de Julio Cortázar al fondo y una mítica escena de los Yardbirds… Se trataba de la primera época del grupo, un breve lapso de tiempo en el que coincidieron Jeff Beck y Jimmy Page (después en Led Zeppelin). Interpretan «Stroll On», y al final Jeff Beck acaba destrozando su guitarra contra un amplificador.



El público asiste sin inmutarse hasta que Beck les lanza un trozo del mástil, entonces se vuelven locos por hacerse con él. El arte y el artista no importan, pero sí el objeto que ha tocado. Se estaba abriendo la puerta de la posmodernidad. Y ahí seguimos con ella abierta de par en par, sin que al personal le importe que se le constipe la inteligencia con la corriente.

El cantante, Keith Relf, murió electrocutado diez años después: al ir a enchufar la guitarra se produjo un cortocircuito que lo dejó tieso.