viernes, 2 de mayo de 2014

Sales en mi canción #78

En el after-punk australiano de los años ochenta brillaron los oscuros y un punto góticos The Church, aún en activo como las leyendas vivas que son en su país (al parecer, están preparando nuevo material pero sin el guitarrista Marty Wilson-Piper). Su debut data de 1981; su último álbum publicado hasta ahora se titula como el número que este hacía en su discografía: Untitled #23 (2009). En medio de ambos, allá por 1996, Magician Among The Spirits, que se abría dando la bienvenida de una manera muy peculiar. «Welcome» —de acuerdo, el título no es muy original— es uno de esos trenzados atmosféricos tan de The Church, sostenido por una estructura sinuosa que avanza, retrocede y vuelve a avanzar. La guitarra del estribillo es memorable. 

La letra es una retahíla de ocho estrofas copadas de nombres de artistas variopintos y personajes de todo tipo —de Camus a Magilla Gorilla, pasando por la dominatrix Madame Lash o el científico Alexander Bell— a quienes en la última estrofa The Church señalan como las estrellas que iluminan sus vidas. La letra también participa de esa estructura particular. Se divide en dos partes, separadas por un enrevesado interludio instrumental. En la primera, el estribillo aparece después de cada dos estrofas; en la segunda, el estribillo se incorpora después de cada línea. Y de coda, esa estrofa final aludida. Pinchando en este enlace puede leerse la fenomenal ristra de nombres al completo. Nosotros aquí destacaremos aquellos pertenecientes al mundo de la música: 

Leon Redbone, Cilla White, Johnny Thunders, Brian Wilson, Harry Belafonte, Richard Hell, Johnny Halliday, Johnny Cash, Tiny Tim (fallecido precisamente en 1996), Milli Vanilli y Andy Kim.

jueves, 1 de mayo de 2014

martes, 29 de abril de 2014

La banda sonora de un libro #17: Limbo, de Agustín Fernández Mallo

Como es habitual en la gente que no sabe cocinar, 
preparó pasta. 


Agustín Fernández Mallo es un alquimista capaz de amalgamar como pocos las ciencias con las letras. Sus novelas suelen ser una miscelánea de saberes científicos y cultura popular entremezclados con la acción, que a veces se torna secundaria. Abundan las divagaciones mentales, sobre todo las que nacen de una observación científica de la realidad: AFM repara con su mirada en aspectos de la realidad que sorprenden al lector porque nunca se nos había ocurrido pensar sobre algo así; y nos lo vierte a través de esos personajes suyos llenos de soledad —o permanentemente acompañados de soledad—, unos como desiertos humanos. Por su carácter divulgativo, a veces parece que estemos leyendo un ejemplar refinado del Muy Interesante; incluso hay fotos, gráficos, ilustraciones, mapas, etc., en sus libros. Limbo (Alfaguara, 2014) retoma tales parámetros. Aquí narra tres historias aparentemente paralelas que de alguna manera confluirán al final en una especie de caleidoscopio global. 

Y como siempre hasta ahora en la obra del autor, debería venderse junto a un cedé que recopilara una muestra de todos los músicos que aparecen mencionados en sus páginas. En esta ocasión, sólo se señala expresamente el tema de The Boomtown Rats; de The Magnetic Fields, Sting y Wilco se hace referencia a unos álbumes en concreto, y de ellos ha escogido Gog los temas. Del resto de músicos únicamente se menciona el nombre. Así pues, a excepción de «I Don’t Like Mondays», todos los temas son libre elección de Gog. La secuenciación sigue escrupulosamente el orden de aparición en el libro. 


Para que no quedara una lista de reproducción excesivamente larga, en la selección se ha obviado la ristra de nombres que figuran en el cartel de un imaginado Benicàssim Chino:


sábado, 26 de abril de 2014

Las nuevas aventuras del llanero solitario #38: Luke Temple


Luke Temple tiene nombre de detective de novela negra o de superhéroe camuflado de ciudadano normal. También podría pensarse que se trata de un imaginario vástago de Luke Skywalker y Shirley Temple. 

El caso es que Luke Temple suele andar escondido tras su grupo Here We Go Magic, que practica un pop suntuoso y a los que ha llegado a producir el mismísimo Nigel «Radiohead» Godrich. Pero a Luke Temple le da por salir del caparazón de vez en cuando publicando discos en solitario y a su nombre. En el último, con sus bien de oes en el título —Good Mood Fool (Secretly Canadian, 2013)— ha sacado un falsete en clave de soul y lo ha arropado de teclados ochenteros. Pero no se piense en un álbum decididamente retro, sino la plasmación de un compositor lleno de recursos. La vacilona «Those Kids» —con coros de Binki Shapiro— y «Love Won't Receive» son dos ases impepinables. Puede que al álbum le falten otros dos para convertirse en un pócker ganador, pero tener esos dos de primera mano ya es un buen comienzo.



lunes, 21 de abril de 2014

Debut #86 // Ellas llevan el ritmo #56: The Icypoles

Esto sabe a vainilla y lleva sol: 

Gotta Stop It

Son The Icypoles, cuarteto femenino de Melbourne que ha cuajado a la primera el sorprendente My World Was Made For You (Highline Records, 2014), plagado de armonías pop sixties y un minimalismo diríase casi feroz, algo así como un gota a gota musical entre lo angélico y lo hipnótico. Hay algunos pasajes en los que incluso le dan al a capella. ‘Pasajes’, de hecho, es una palabra que se ajusta muy bien a ellas; por eso resulta bastante natural que hagan una versión del «Just You» de Twin Peaks.


Tara Shackell y Isobel Knowles estuvieron un tiempo en Architecture In Helsinki, y ahora han tomado esta otra senda junto a Kim White y Lani Sommer (aunque en la versión de Lynch y Badalamenti es Evelyn Morris quien toca la batería). 

Su bandcamp.


domingo, 20 de abril de 2014

Dime qué lees y te diré cómo se llama tu banda #26: Grushenka


En cualquier caso, literatura rusa. Porque Grushenka —la banda de Xavi (voz y guit.), Laia (tecs.) y Nil (bat.)— hace referencia o a la novela erótica anónima rusa de mismo nombre o al personaje femenino principal de Los hermanos Karamazov. En lo musical, el trío barcelonés lleva a cabo un rock guitarrero deudor, entre otras cosas, de bandas señeras de los 90 a lo Mercromina, el noise pop y la mirada fija en los pies. 

Han publicado un primer álbum, Técnicas subversivas (El Genio Equivocado, 2012) y, recientemente, un single —de momento sólo en formato digital—, que anuncia ciertos aires nuevos, con mayor frescura y personalidad creativa. Un enredo mucho más interesante:

Bandcamp

viernes, 18 de abril de 2014

Como decíamos ayer #24 // ¿Y tú de quién eres? #19 // Cosas de hermanos #60: Neneh Cherry


«Soy Neneh Mariann Karlssson —Neneh Cherry—, hija del percusionista africano Ahmadu Jah, criada por mi padrastro Don Cherry, señor del jazz, heredera de su nombre, hermana de la cantante sueca Titiyo Jah, hermanastra de varios artistas de jazz, esposa del músico y productor Cameron McVey —también conocido como BoogaBear—, pionera del trip-hop y colaboradora de renombrados conjuntos: The The, Massive Attack, Pulp, Gorillaz… Hacía casi veinte años que no grababa un disco en solitario, pero aquí estoy de nuevo y muy orgullosa de ello.» 

Blank Project (Smallsound Supertown, 2014) es un espectacular paisaje sonoro de electrónica experimental, rap y algo parecido al soul (lo que sin duda brota a chorros es mucha alma), en el que unas percusiones duras y tribales se entremezclan con sintes penetrantes y oscuros (produce Four Tet). Las letras de Cherry, cantadas con apasionamiento, se muestran llenas de aplomo y confianza; Leave alone but don’t leave me lonely canta en «Blank Project», y dos cortes más allá no se cansa de repetir leave me alone, leave me alone. Esperemos que ella no nos deje de nuevo solos tanto tiempo.

viernes, 11 de abril de 2014

Discos con portada con discos #66

Lonnie Holley: Keeping a Record of It (Dust-To-Digital, 2006)

Hypocondriacs: 60's Rocksteady & Reggae (Jump Up!, 2010)

miércoles, 9 de abril de 2014

Grados de separación #11


De los hardrockeros Kiss al trío de indie pop actual Hospitality, un hilo conductor que los engarce podría ser este: Ace Frehley, el guitarrista de Kiss, siempre ha reconocido la influencia en su estilo de Mick Ronson, el legendario miembro de los Spiders From Mars de David Bowie, quien en 1973 versioneó Growin’ Up de Bruce Springsteen, que es el personaje en el que se basa la paródica Cars & Girls, tema de Prefab Sprout, a los que adoran el trío Hospitality.

Esta querencia por el pop inglés no significa, ni mucho menos, que ese sea el origen de la cantante y guitarrista Amber Papini, el bajista Brian Betancourt, que gasta gafas, y el batera Nathan Michel. Y el hecho de que residan en Brooklyn los tres sólo es una mera referencia a su localización actual, pues proceden, respectivamente, de Kansas City, Hackensack (New Jersey) y Charleston (Carolina del Sur). 

Han publicado Trouble (Merge, 2014), su francamente buen segundo álbum, más sólido, con más ideas, matices y desarrollos, cubriendo más terreno del que copaban las agradables canciones de su debut. Por precisar un poco más, ahí está el bajo de ritmo vacilón en «Going Out», o esa preciosidad titulada «It's Not Serious», que es una especie de delicado aperitivo antes de la barbaridad que le sigue, una imponente montaña rusa sonora de más de seis minutos de recorrido, con solo de guitarra incluido en medio de ese synth pop de subidón: «Last Words». Y si todo ello no justificara aún la escucha, sumémosle, por ejemplo, la preciosa trompeta que suena en «Sunship» o el synth pop letárgico y como medio destartalado que es «Inauguration»; sin contar que, mientras tanto, Papini canta suavemente entre todo ese mimbre que han tejido.

jueves, 3 de abril de 2014

Cosas de hermanos #59 // Gastan gafas #64 // Galgo corredor #7: The Notwist


Explicado de una manera muy burda, un punto de inflexión supone, matemáticamente, un cambio de valores tal que una curva pasa de un tipo de concavidad a otra. Sin duda, The Notwist tuvo su propio y trascendental punto de inflexión. Tan contundente fue el cambio que se produjo con Shrink (Zero Hour, 1998), el álbum que los adentró en el cultivo tecnológico y la experimentación electrónica, que cuesta imaginar que los inicios de la banda de los hermanos Archer, formada en Munich, fueran un espejo del hardcore-punk norteamericano. Luego vino la explosión de la inditrónica, en la que Neon Golden (City Slang, 2002) fue su abanderado más emblemático. 

The Notwist y su cargamento de glitches, bits e inmensos temas de pop electrónico han vuelto cuando ya casi no se los esperaba. Y cómo han vuelto. Si esta pieza no será recordada entre lo mejor que se publicó en 2014, es que no merecemos nada mejor: 



Inmenso krautrock de la era digital. Eso es «Kong» y los once cortes restantes de Close To The Glass (City Slang, 2014). Por citar otro par que descollan especialmente, con ese engarce tan sutil y tan suyo de hacer música cerebral y emocional a un tiempo, ahí está «Lineri», un mapa sonoro lleno de relieves, rectas, cimas y valles, o « Run Run Run», que para nada es una versión del tema de la Velvet Underground, aunque sí reutilizan conscientemente el título: 

sábado, 29 de marzo de 2014

5 sobre... #29: el Antiguo Egipto

La cosa del antiguo Egipto siempre le ha resultado irresistible a los occidentales, atraídos por una especie de exotismo ilustrado y refinado y sus faraónicas pirámides. Recuérdese que ya Astérix y Obélix estuvieron enamorados de la mismísima Cleopatra. 

El pop y el rock no han sido ajenos a ello. Hace poco hablamos aquí de las Tammys y su arrebatador «Egyptian Shumba». El asunto abunda. Otros cinco temas que podrían servir de ejemplo serían los siguientes: 

> Un clásico inevitable si de asuntos egipcios se trata es el «Walk Like An Egyptian» de las Bangles. Tema millones de veces oído, sigue resistiendo el paso del tiempo con entereza por los guitarrazos, el baqueteo, el ritmo entecortado y la voz de Susanna Hoffs: 



> El gran Robyn Hitchcock grabó durante un tiempo como Robyn Hitchcock & The Egyptians. Su álbum Fegmania se abría, además, con este «Egyptian Cream», que tiene un éxtasis guitarrero final soberbio: 


 
Egyptian cream, she loves to smear 
She loves to smear it everywhere 
When you're sore, too sore to dream 
Try some more Egyptian cream

> Poi Dog Pondering fue una banda norteamericana de tinte folkie muy poco saboreada por aquí. Su delicado violín siempre animó a Gog. 


> Hasta el legendario Tom Verlaine sintió nostalgia del Antiguo Egipto: 


> La lista podría alargarse bastante: The Feelies, Alain Toussaint, The Fiery Furnaces, Clinic, Brisa Roche… pero por escoger una en español, oigamos la bailonga «Club de egipcios» de Alaska y Dinarama, que cantaba el añorado Carlos Berlanga: 


Las portadas de los discos también se han visto decoradas con motivos egipcios en numerosísimas ocasiones. Y de nuevo por escoger sólo un puñado, aquí van cinco muy pintonas:





miércoles, 26 de marzo de 2014

Comerse un cocodrilo (en Dinamarca) #21: Shit & Chanel


Es muy sabido que el pijama de Marilyn Monroe era más bien escaso y olía de maravilla. En los años setenta, en la fría Dinamarca, cinco chicas se unieron para formar una banda de rock clásico y recurrieron al mismo perfume que la actriz para bautizarse artísticamente, sólo que le antepusieron una fragancia menos glamurosa: Shit & Chanel. E incluso a uno de los cuatro discos que llegaron a grabar lo titularon Chanel nº 5 (1977). Pese a que el grupo sólo era popular en su país —Anne Linnet cantaba en danés—, a la marca no le hacía gracia que la usaran tan frívolamente; en 1981 consiguió por vía judicial que las chicas tuvieran que cambiar el nombre, que pasaron a llamarse Shit & Chalou, aunque esta nueva historia duró un año y lo dejaron. 

 

En 2012 se publicó un recopilatorio con lo mejor de sus cuatro álbumes y un cedé extra con tomas en directo. Eso sí, hubo que hacerlo como Shit & Chalou: Shit & Chalou 1974-1982 (Primary Artist).

lunes, 24 de marzo de 2014

El arte de la versión #90 // Género chico #59

Borja Prieto y Pepo Márquez, cual unos Tip y Coll del underground —y es elogio—, conducen el programa de radio on-line Está Pasando. En teoría se trata de un espacio musical donde dar cabida, principalmente, a novedades y rarezas. Pero lo que en realidad les sale es un programa de humor, bastante subversivo, en el que ambos se ponen a dialogar hasta que el desvarío les lleva hasta las ramas más altas del árbol, momento en que entonces pinchan algún tema que les gusta. Además, una vez al año organizan una fiesta en la que tocan algunas de bandas del underground patrio. En la última, reunieron a tres de ellas, que además han grabado un 7’’ para dejar constancia de ello, publicado recientemente: 300 copias numeradas a mano en vinilo transparente (ClubSocial, 2014). Cada una de las bandas versionea un tema, y tienen en común que las tres lo hacen en clave electrónica. 

 
Cara A 

> El Último Vecino: «Moscas aulladoras, perros silenciosos» (de Los Burros). Versión absolutamente lógica. Primero porque la ascendencia catalana de ambas bandas les emparenta, hasta el punto de que incluso hay cierto paralelismo en los nombres (recuérdese que Los Burros fueron luego El Último de la Fila); segundo, porque entre las influencias vocálicas de Gerard Alegre son muy evidentes las huellas de Los Burros (junto a las de Germán Coppini). El tema ha sido grabado por Guille Mostaza. Tiene un ritmo trepidante a la vez que toda esa oscuridad del synth pop que practican El Último Vecino. Repárese en la caída total del tema a los 3 minutos y cómo lo retoman en menos de un segundo. 



El Último Vecino ya tienen un radiante álbum de debut (Domestica, 2013) y son una enorme realidad. Y el carisma de Gerard Alegre sobre un escenario —interpreta, gesticula, baila, mira al público— deja boquiabierto. Ha nacido una estrella. 

Cara B 

> M A J E S T A D: «Adrianne 6» (de El Desvän del Macho). Grupo del propio Pepo Márquez, un nuevo proyecto después de estar en Garzón, Grande Marlaska, The Secret Society, el sello Gran Derby Records...  Es todo un personaje del mundillo musical madrileño. Han escogido versionear a una banda de los noventa que se está reivindicando mucho en la actualidad, oscura y muy poco conocida. El pop electrónico de golpeo maquinal, trabajado con sintetizadores y sonidos puramente tecnológicos salidos de aplicaciones del iPad, ha resultado fascinante. Temazo. Atentos a este grupo. 



> Pan Total: «Tiempos nuevos, tiempos salvajes» (de Los Ilegales). De Logroño. Son los más rockeros, atendiendo al uso que hacen de las guitarras, aunque también están entremezcladas con sonido electrónicos. Pero es realmente la guitarra la que da cohesión y lo llena todo. Atentos a ese guitarrista, que gasta gafas al igual que el resto de la banda. Tienen ya un estupendo álbum, Románticos no (2013).


 



Recomendadísimo single el que han construido las tres bandas.

martes, 18 de marzo de 2014

El monstruo de las galletas #4: Ginnels


Irlanda ganó el sábado el torneo del 6 Naciones de rugby, el día en que su dios Brian O’Driscoll jugaba su último partido con la selección. Ayer fue el día de San Patricio. Es evidente que hoy tocaba hablar de algún irlandés. 

Mark Chester es una especie de Juan Palomo. Suele componer, tocar y grabar todo él solo. Lo ha vuelto a hacer en su cuarto álbum, a excepción de las baterías, trabajo de Ruan Van Vliet. A Ginnels, que es el nombre artístico bajo el que se acaparazona Chester, se los conoció aquí el año pasado gracias al recopilatorio que el pequeño sello madrileño Tenorio Cotobade plastificó con los mejores temas de sus tres discos anteriores. Aquello resultó una buena forma de abrir el apetito, así que este reciente A Country Life (Tenorio Cotobade, 2014) entra de un bocado. En lo que parece ser una alabanza de aldea y menosprecio de corte, hay puro y fresco pop de guitarras, trenzadas con gusto y adornadas con algún levísimo toque noise («God Botheres») y tecladillos (especialmente en «Not For Moving» o en el tema inicial). A lo largo de los 14 temas va alternando momentos enérgicos y acelerados con cortes más reposados. En general, resulta muchísimo más arrebatador cuando acelera, y el álbum está repleto de esos temas instantáneos y contagiosos, sobre todo la primera cara. 



Por eso, a veces apetece posar la aguja directamente sobre el segundo corte, la exultante «Car’s Parked», para que el álbum arranque desde ahí. Y si lo que requiere el ánimo es un poco de sosiego y quietud, mejor darle la vuelta y empezar por la preciosa y emocionante canción que da título al álbum, y dejar que llegue hasta el final. 

Para ilustrar la portada, han escogido la obra de Jan Dirksz Both Italianate Landscape with an Artist Sketching from Nature, que se muestra en todo su esplendor en la edición en vinilo. Especialmente logradas han quedado las galletas, elgantes y serenas; tipografía clásica sobre un fragmento de cartografía también clásica: 


viernes, 14 de marzo de 2014

Ette aquí #56 // Preparados para un solo de órgano #25 // Ellas llevan el ritmo #55: Les Planèttes


Tras el trágico final de las canadienses The Beatlettes, la bajista, Hélène Duguay se enroló en otro grupo de chicas de Quebec: Les Planèttes. La novedad es que estas incorporaron un órgano a la formación, que tocaba Rosy Lang, mientras que Linda Duncan se aplicaba a la batería y Margie Duplessis a la guitarra.

Sólo se les conoce este fogoso «Mon ami noir» de 1968: