Gog se lo está haciendo mirar, porque en principio un grupo tan acumulativo y barroco como
Of Montreal —que como el propio nombre indica son de Athens (EEUU)— no debería estar entre sus predilecciones; o lo que es peor, Gog no debería estar enganchado a ellos de la manera en que lo está con su último disco.

La teoría le dice a Gog que no debería venirle bien el mundo excesivo, recargado y abigarrado de
Kevin Barnes y los suyos, un mundo donde el
horror vacui impera en todo lo que hacen.
- Los títulos de los discos. Por ejemplo:
Coquelicot Asleep in the Poppies: A Variety of Whimsical Verse (Kindercore, 2001);
Aldhils Arboretum (Kindercore, 2002);
Satanic Panic in the Attic (Polyvinyl, 2004).
- El diseño gráfico, un apelotonamiento de figuras entre el rococó, la cursilería y el gazpacho. Aunque se les agradece el esfuerzo de elaborar hoy en día un álbum con todo ese despligue,
papirofléxico a veces, con libretos ilustrados, cajitas encantadoras, fundas, digipacks inverosímiles, profusión de dibujos y letras.
- La imagen hiperhistriónica del grupo, que hasta grima le da a Gog poner fotos suyas por aquí.
- La música, donde hacen lo que quieren usando todo tipo de géneros incluso dentro de la misma canción, pasando de uno a otro por estrofa, ya sea puro pop, psicodelia, music hall experimental... y no queda ni un solo segundo sin atiborrar de capas de sonido, como una especie de síndrome de Diógenes musical.
En
False Priest (Polyvinyl, 2010) hay un escoramiento más decidido hacia la música negra. Mucho
Prince y pujos funkys. Y también mucho
David Bowie, sobre todo el Bowie más negroide (el de
Young Americans y por ahí).
Y, por supuesto, hay rarezas en las letras. En este álbum llama la atención el uso de varias palabras bastante infrecuentes en el pop y la pericia para calzarlas, pero la palma se la lleva este extraño y aliterado verso:
Now I see your face selling Chinese urine (en «You do mutilate?»)
Reconozcamos el mérito o el valor de acudir a la escatología para expresar algo, pero ya lo de «orina china» es absolutamente incongruente o genial. (Si alguien tuviese alguna explicación sobre su significado, Gog, y seguro que otros muchos, quedaría muy agradecido.)
En fin, Gog no puede parar de escuchar el disco. Y perdónenle que concluya aquí, pero es que le han entrado ganas de echar una meadilla.