martes, 28 de abril de 2015

Cosas de hermanos #69: The Death Of Pop


Decía el personaje de Michael Corleone que nunca había que ponerse del lado de alguien que va contra la familia. Por lo que pueda ocurrir y porque su álbum Runts (Discos de Kirlian, 2015) se disfruta, no será aquí donde nos pongamos en contra de The Death of Pop, toda una familia al completo en ese quinteto londinense. Los tres James (Angus, Oliver y Thom) son hermanos, y los dos que quedan, Isaac Jones y George Abram, son primos de aquellos. 

A la vista del pequeño póster que se incluye en el digipack, tienen pinta de gastar mucha sorna. Y si no, véase cómo describen los instrumentos que tocan: guitarra de gominolas, guitarra abizcochada, bajo de gelatina y batería cremosa. Unos cachondos. Pero engañan; tienen mucha más sustancia de la que podría pensarse de primeras. Runts recopila sus mejores temas, remasterizados de nuevo para la ocasión, y añade tres inéditos y una demo que deja constancia de los inicios del grupo. Así que hits & rarezas, de ahí que haya varios registros a lo largo del disco. Predomina el pop de guitarras pluscuamperfecto. «Kind Of Loving», por ejemplo, es una de esas canciones de melodía ensoñadora que te encuentras tarareando inconscientemente horas después de haberla escuchado. Hay algún corte de tendencia psicodélica (los temas inéditos principalmente) y un par de ellos van envueltos en varias capas de guitarras que para sí quisieran las cebollas.

viernes, 24 de abril de 2015

Género chico #71: Marine Life


Las dos opciones que ofrece una fotocopiadora resumen muy bien la condición humana: hay quien ve la vida en blanco y negro y hay quien la ve a color. Escuchado el primer single publicado por la banda Marine Life, es muy evidente que este quinteto de San Francisco opta, sin dudarlo, por el colorido vital. Practican un sunshine pop que de tan soleado uno acaba poniéndose moreno con sólo escucharlo. Las cuatro canciones de Marine Life (Elefant, 2014) sofocan bajonas y estados de ánimo ofuscados.

Desde el primer acorde, sabemos que Fool Of A Kind nos va a conquistar, y más adelante, cuando la empujan unos leves toques de trompeta, ya sólo queda chisporrotear de satisfacción.

Y si ese primer corte ya nos ha dejado con el cuerpo bien entonado, el siguiente nos hace levitar. La voz más aniñada de Des, un teclado precioso y una melodía llena de felicidad. ¡Qué le den a las miserias durante un rato, hombre ya!



En la cara B, Boy From B-612 tiene un aroma melancólico, pero es un entristecer alegre, a modo de reposo, de alto en el camino antes de continuar. Y las guitarras y el teclado que la sostienen son dolorosamente preciosos.

For the Camera Shy retoma el ritmo trotón y contagioso. Y vuelve la sección de viento a poner la fiesta. 

Y para los amantes de los colorinchis y las ediciones especiales, el vinilo de 7'' es de color magenta —vamos, en rojo de toda la vida, para entendernos— y los ejemplares van numerados (edición de 500).

domingo, 19 de abril de 2015

El arte de la versión #97: Boney M


La historia de la música siempre habrá de tener un hueco para Boney M. O lo que es lo mismo, el proyecto del sagaz productor, compositor y arreglista alemán Frank Farian. Y ni que decir tiene la historia de la música disco. Boney M fueron campeones del euro dance a base de éxito tras éxito. Hay generaciones enteras que han oído esos temas alguna vez. Hits que estaban pensados para vender y hacer bailar, y consiguieron ambas metas con creces. Farian compuso casi todo el repertorio. Además, en los discos que grababa incluía siempre versiones. Imaginamos que el objetivo era completar, por la vía más rápida, el material del álbum, y en general a casi todas les animaba idéntica pretensión: buscarles el tirón comercial y hacerlas bailables. Sin embargo, en algunos casos también hizo con ellas adaptaciones alejadas de la línea discotequera del grupo. 

A continuación se ofrece un listado por álbum y orden cronológico de casi todas las versiones que hicieron Boney M, aunque es más que posible que se nos haya escapado alguna. (El enlace en el título de la versión lleva a la versión de Boney M; para el original, el enlace en el nombre del artista.)

Take the heat off me (BMG, 1976). Es el disco de «Daddy Cool», su primer pelotazo, y ya contenía versiones pergeñadas para la pista de baile:

> Sunny, de Bobby Hebb, con violines y una elegancia discotequera que le encantaría a Tony Manero


> No Woman No Cry, de Bob Marley. Interpretada con la alegría típica del grupo y no con el tono lastimero del original. Se les quedó algo plana. 
> Fever. Uno de estos míticos temas de la historia de la música que es imposible que suene mal versionee quien lo versionee. Vientos, cuerdas y las voces demasiado individualizadas. 

Love for Sale (BMG, 1977) 

Es el album de «Ma Baker» y «Belfast», y otro buen puñado de versiones.

> Love For Sale, que además dio título al disco, un clásico de Cole Porter convertido en un amenísimo y rítmico tema disco. 

> Have You Ever Seen The Rain, de The Creedance Clearwater Revival, en el que la guitarra rockera se pasa por un tamiz funky y la voz áspera de Fogerty se sustituye por la de las chicas (aquí no canta Bobby Farrell) mientras un piano alegre juguetea a lo largo del tema. 



> Still I’m Sad, de los Yardbirds. Balada para cerrar el álbum, con Farrell (luego se supo que quien cantaba en el estudio era el propio Farian) y las chicas muy contenidos. Realmente bonita. 

Nightflight To Venus (BMG, 1978). Es uno de sus álbumes más extitosos, el de «Rasputin», «Rivers of Babylon» y «Brown Girl in The Ring» y además las versiones: 

> Painter Man, de The Creation, aquí con un toque más ligero que la original, es menos densa. 
> King of the Road, un tema de Roger Miller decenas de veces versioneado. El buen rollo que siempre desprende esta canción era ideal para la pista de baile. 
> Heart of Gold, el mítico tema de Neil Young, aquí con una intro a capella de todo el grupo majestuosa y luego una armónica antes de despegar y dejar entrar a los violines. Quizá sea el tema de la banda con el trabajo vocálico más bonito; Liz Mitchell y Marcia Barrett lo bordan. Es una versión muy purista y Farian no le dio la vuelta para reconvertirla en discotequera. 



> Del mismo año que el álbum, es el 7’’ navideño que publicaron: Mary’s Boy Child / Oh My Lord. La cara A era un clásico de Harry Belafonte

Oceans of Fantasy (BMG, 1979). El de la portada con ellos haciendo equilibrio sobre una tabla de surf y el de «El Lute». 
> Al álbum lo precedió un single con otro de sus hits: Hooray Hooray! It’s A Holi-Holiday, que era una adaptación del tema folk americano «Polly Wooly Doodle, que interpretó hasta Shirley Temple. No se incluyó en el disco. 
> Hold On I'm Coming, compuesta por Isaac Hayes para Sam & Dave. Farian le dio un imparable ritmo funkoide. 
> Two Of Us, de The Beatles. O lo que es lo mismo, el plácido tema de los de Liverpool aquí a trote de calypso y reggae. 



• «Children of Gold» (1980) era el primer single destinado a lanzar el álbum Boonoonoonoos (1981), pero como este hubo que retrasarlo un año, decidieron lanzarlo en 7’’ y 12’’ (luego no se incluyó en el disco). Para la cara B grabaron una versión del afamado tema de Iron Butterfly, In A-Gadda-Da-Vida. Farian le puso unas bases más electrónicas, pero se duda mucho que estuviera grabada por alguno de los miembros originales; posteriormente formó parte del recopilatorio Kalimba de Luna (1984). 

• Felicidad (Margueritta) (1980) fue otro single no incluido en ningún álbum. Es versión del famoso tema del italiano Pino Massara, que lo había convertido poco antes de canción del verano. Farian le puso arreglazos, vientos y atinado riff de teclado. Posteriormente también formó parte del recopilatorio Kalimba de Luna (1984). 



Boonoonoonos (BMG, 1981) El comienzo del declive fue este irregular y conceptual álbum. 
> That’s Boonoonoonos / Train To Skaville / I Shall Sing. Medley tratando de alargar la broma, cuya tercera parte es versión del tema de Van Morrison lleno de palmas. 
> Ride To Aggadir, de Mike Batt. El tema original, sobre la Guerra colonial de Marruecos, le proporcionó mucho éxito. La versión de Boney M no aporta nada y es probablemente la peor de todas las que hicieron. 
> Malaika, tema tradicional swahili. Cantado en ese idioma a ritmo de calypso. 
> Sad Movies (Make Me Cry), popularizada en los años sesenta por la cantante americana Sue Thompson. Aquí apenas aporta nada. 

Christmas Album (BMG, 1981). Típico producto para la época navideña, está lleno de versiones, desde el tamborilero (Little Drummer Day) a José Feliciano (Feliz Navidad) pasando por estándares de Irvin Berlin (White Christmas) o el compositor francés Tino Rossi (Petit Papa Noel). 

10,000 Lightyears (BMG, 1984). A grandes males, grandes remedios, debió de pensar Farian. Así que tres años después volvió con este suntuoso y arregladísimo disco, con guitarras a lo hard rock y la Orquesta Sinfónica de Munich por detrás. 
> Dizzy es una muy fallida versión tecno que Farian preparó del famoso hit de Tommy Roe de finales de los años 60. 

Kalimba de Luna (MCI, 1984). Recopilatorio que recogió, entre otras cosas, algunas de las versiones diseminadas en singles. 

> Se añadió la versión que daba título al disco. Esta se había grabado para el mercado alemán al poco de salir la original del cantante italiano Tony Esposito
> También contenía el Going Back West de Jimmy Cliff

En ambos temas es muy evidente que la voz masculina no era la acostumbrada de Farian, pues es muy sabido que Bobby Farrell nunca grabó y se limitaba a las apariciones públicas. Farrell ya ni aparecía con las chicas en esta época.

Eye Dance (BMG, 1985), o el acabose. Farian optó definitavemente por la música electrónica, lo cual quitó mucha de la personalidad que tenía Boney M. 

> Ma Cherrie Amour, de Stevie Wonder. Con una guitarra española dando el cante y muy poca convicción en toda la versión. 
> Dreadlock Holiday, de 10cc. Agradable pero sin trascendencia.

sábado, 11 de abril de 2015

Debut #97: Cosines


Se cuenta que las dos cabezas más visibles del quinteto londinense Cosines, esto es, Simon Nelson y Alice Hubley, se conocieron en el metro a la vuelta de un concierto de Stereo Total en 2009. Ha pasado tiempo hasta que han perfilado nítidamente su proyecto musical, que ha desembocado, un par de sínguels después, en su logradísima puesta de largo: Oscillations (Fika Recordings, 2014).

Desde que se le da al play, da la impresión de que has encendido un motor. Hay un ritmo repetitivo y sostenido en todo él, un traqueteo Motorik que te lleva de paseo. Lo consiguen a base de una variedad de instrumentos vintage: sintetizadores Roland, un viejo Moog, theremin, autoharp… y una batería exacta como un metrónomo, sin florituras, que marca ese ritmo sintético como si fuera una pulsación cardiaca, casi marcial. La cantante encaja las frases con precisión y claridad; y a veces uno cree estar escuchando a una Deborah Harry liderando un ejército de sintetizadores. Pop matemático, lo llaman ellos. 

Por citar algunos de los cortes más sobresalientes, «Nothing More Than a Feeling» o «Walking Away» representan la parte más directamente pop y festiva, mientras que «Pop-In-Court» (que parece la melodía de alguna serie televisiva de los setenta) y «Binary Primary» muestran la capacidad de la banda para desarrollar estructuras musicales hipnóticas. Y si suena una trompeta en «Misguide Me» es un adorno que embellece aún más este encapsulado sónico que es Oscillations. Por cierto, dicha trompeta está tocada por Gary Olson, de los siempre añorados The Ladybug Transistor. Y sería injusto no acabar nombrando a los demás componentes del grupo, a saber: Daniel Chapman, Jonny Tansey y Kajsa Tretow

Si el nombre artístico de Cosines remite al mundo de las matemáticas, también lo hace la portada del álbum, que muestra un gráfico de los polinomios de Legendre, matemático francés del siglo XVII, cuyo nombre es uno de los 72 inscritos en la Torre Eiffel.

lunes, 6 de abril de 2015

Clonaciones #7 // Karaoke #22: Lillies and Remains

Dadle a un japonés tiempo y clonará el mundo. Tal es la capacidad de mímesis que desarrollan en aquel país para reproducir modelos, para imitar algo hasta la identificación más absoluta. Lillies and Remains —sí, como la canción de Bauhaus— llevan desde 2006 reproduciendo con tiralíneas los esquemas del post punk y new wave. El quinto y hasta la fecha último álbum, Romanticism (Fifty One Records, 2014), continúa esa senda. Y encima los de Kyoto lo han llenado de ritmos embriagadores, contagiosos, de suma felicidad. Para no parar de bailar o de cantar a grito pelado en un karaoke.


Y el disco completo en streaming aquí.

sábado, 28 de marzo de 2015

Ellas llevan el ritmo #70: Margot (tal vez)


Margot —si es que se llama así, porque también aparece reseñada como Kim Jonquille— es la baterista del cuarteto parisino Cheap Riot. Acaban de publicar su primer single, que ya desde el título insinúa por dónde van sus tiros musicales: Part-Time Vacancy (Croque Macadam, 2014). O sea, punk tierno y new wave a lo TV Personalities (cara A), pero sin la tristeza ínsita de Dan Tracey, y sí más vital, con algunos toques garajeros e incluso levemente surf (cara B).

martes, 24 de marzo de 2015

Ette aquí #63: The Charlottes



Podría describirse a The Charlottes como una banda bisagra. Les tocó vivir a caballo entre dos décadas, y puede decirse que entre dos estilos, reflejados a su vez en los dos discos que llegaron a publicar. Empezaron en 1988 haciendo un pop de guitarras acelerado e hipervitaminado, muy agresivo rítmicamente —de la mano, sobre todo, de ese coloso de la batería que era Simon Scott—, pero fresco, vivo y un punto naif y efervescente con el contraste que aportaba la dulce voz de Petra Roddis en medio de aquel bullicio sónico; así quedó reflejado en Lovehappy (Subway, 1989). Luego acabarían evolucionando hacia un shoegaze más estático y con bien de feedback en las guitarras; el resultado se plasmó en Things Come Apart (Cherry Red, 1991). Y ahí terminó todo. Hubo un recopilatorio en 2006 a modo de grandes éxitos que mostraba del tirón las dos piezas de la bisagra.


 


viernes, 20 de marzo de 2015

¿Qué se sabe de los belgas? #32: Paul Delvaux

Esta primavera anda expuesta en el Museo Thyssen una antología de la obra del pintor belga Paul Delvaux. Es una ocasión única para emocionarse con su surrealismo en tonos azulados, su desnuda reinterpretación del mundo clásico y sus atmósferas inquietantes y plácidas a la vez. 

Un descubrimiento no menor ha sido saberlo un apasionado de los trenes. Una de las salas de la exposición está dedicada a esa temática, ya que Delvaux incorporó el motivo del ferrocarril a un buen número de cuadros. Él mismo coleccionaba vagones en miniatura y maquetas ferroviarias. 


Vaya, pues, en su honor la siguiente playlist con cerca de 60 canciones sobre trenes, una por cada obra que compone dicha exposición. Acotado y explicado su número, los dos criterios fundamentales que ha seguido Gog para elaborarla pasaban por que la palabra ‘tren’ figurase en el título y que la canción estuviera presente en su discoteca, porque si no hacer una lista de canciones sobre un tema es muy fácil e impersonal, sólo hay que escribir un término en un buscador y voilá; se conozcan o no, ahí están, y eso cualquiera puede hacerlo. Gog ha pretendido además que la selección tuviera cierto equilibrio, así que no tenían cabida los diez minutos instrumentales del «Blue Train» de John Coltrane ni la aceleración metalera de Motörhead. El orden en que están dispuestas no es al azar, hay cierta secuenciación intentando que fluya toda la escucha. Como es sabido, en Spotify no está disponible todo, así que Gog siente enormemente la ausencia de algunos temas, sobre todo el de The The


Hay un par de canciones cantadas en francés, la lengua materna del pintor, pero ninguna en español porque se rompía demasiado el tono. Eso implica que no pueda estar una de las mejores canciones sobre trenes jamás compuesta. Sí, la de Mermelada


Y así ha quedado la playlist Delvaux, de tren en tren.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La cara oculta #16: Los Straitjackets


Los Straijackets son uno de esos combos fieles a un sonido muy determinado por más años que pasen y más discos que publiquen. En su caso todo lo que regurgitan musicalmente proviene del sonido surf y el rock n’ roll instrumental; este revival suyo abarca desde 1988 hasta la fecha, con su último artefacto totalmente instrumental —Jet Set (Yep Roc, 2012)— van una quincena de discos. 

Cuando aceleran son imbatibles; y lo hacen además sin despeinarse. Bueno, si peinados o no, imposible de saber, pues siempre llevan las cabezas enfundadas en unas máscaras mexicanas que no nos permiten comprobar el estado capilar de Danny Amis, Eddie Angel y compañía. Pese al artículo español que hay en el nombre y la referencia a México, estos fiesteros son de Tenesse. Y Jet Set es una juerga continua, una alegría musical desbordante para resucitar muertos y volver del revés a vivos.





lunes, 16 de marzo de 2015

Las nuevas aventuras del llanero solitario #45: The Shifting Sands


La de The Shifting Sands en su álbum Feel (Fishrider, 2012) es música alegremente triste o tristemente alegre, tristelegre, y no decimos aletriste para no confundir con el famoso personaje literario español. Traer aquí una referencia tan literaria no ha sido baladí, sino, confesémoslo, truco narrativo para ahora poder añadir que The Shifting Sands podrían estar tomando el nombre del título del cuarto volumen de la serie de novelas fantásticas para niños de la australiana Emily Rodda. Si alguien lee ese dato en alguna parte, no se ajusta a la realidad, porque lo estrictamente cierto es que el nombre de The Shifting Sands proviene de la canción de la banda de los años sesenta The West Coast Pop Art Experimental Band, de los hermanos Shaun y Danny Harris.

Muy cerca de Australia, o al menos más cerca que desde aquí, las antípodas de aquel lugar del mundo, y más concretamente en la localidad de Dunedin, en Nueva Zelanda, hay tal hervidero de músicos del pop alternativo que aquello parece un un redoxón en un vaso de agua. Por supuesto, la etiqueta Dunedin Sound no tardó en presentarse para ese pop de guitarras tan característico en marcha desde la década de los años 80, pero que ahora mismo vuelve a tener una plétora efervescente de músicos [*]. 

Michael McLeod es uno de ellos. Otrora en The Alpha State, ha emprendido la aventura en solitario con el nombre mencionado. Es su proyecto personal, aunque el nombre aparente una pluralidad que no es tal, si bien a su cobijo han intervenido en la elaboración del disco glorias del pop underground de la zona; por citar algunos: David Kilgour (The Clean), Robert Scott (The Clean, The Bats) o Robbie Yeats (The Verlaines). Se dirá, y con razón, que con mimbres así es imposible que salga un mal cesto. 


Tiene Feel una ternura y una dulzura que te desarman; escucharlo es como darse un baño al final de un día agotador en una bañera con espuma: te quedas nuevo después. Es pop derretido, fundido, entendidos estos términos como una amalgama impecable de acordes, notas y melodías; nada sobresale, todo está perfectamente empastado. De la mitad en adelante, McLeod incorpora cierto toque psicodélico en algunos cortes, aunque sigue la misma línea reconfortante. El descanso del guerrero. En su bandcamp hay subidos dos temas nuevos, lo cual hace pensar, esperanzados, que McLeod anda trabajando en un nuevo disco. 

[*] Para quien quiera profundizar en la escena actual de Dunedin, o simplemente para el que quiera escuchar buena música, se hace imprescindible acudir al recopilatorio Temporary. Selections from Dunedin’s Pop Underground 2011-2014 (Fishrider, 2014). La edición en vinilo sólo admite el adjetivo ‘maravillosa’, tanto por su contenido como por su continente.

sábado, 14 de marzo de 2015

Discos con portada con discos #75

Dave Edmunds - Early Works 1968/1972 (EMI, 1977)
 

El Tercer Hombre - Criaturas megalópticas (La Rosa, 1986, EP)


Escalones - ¡Sálvese quien pueda! (PDI, 1988)


Las Membranas - Aquí están (H-Records, 2007, single)


Bigott - Fin (Grabaciones En El Mar, 2009)


Shock Treatment - Antología (No Tomorrow, 2012) 


Jack Garratt - Remnats (2014, EP)

jueves, 12 de marzo de 2015

Sales en mi canción #88: Joan Jett


Joan Jett. Su solo nombre posee una dimensión mítica que muchos otros artistas con más méritos musicales que ella quisieran para sí. De hecho, sus dos mayores éxitos —I Love Rock n’ Roll y Crimson & Clover— son sendas versiones, con las que ha obtenido discos de platino. Pero sus orígenes en las también legendarias The Runaways, su figura de rockera dura y auténtica y una notable pericia a las cuerdas han contribuido en convertirla en el mito que es. Además, su esencia ha influido en otras muchas mujeres que se han dedicado al rock, como ellas mismas han reconocido en público: desde las Bikini Kill a las japonesas Shonen Knife, pasando por Hole o, más recientemente, Karen O

Toda una rockera de intachable reputación, sin duda, a la que algunos citan en sus canciones: 

> Helen Love - Girl about town (1997). La chica de la canción tiene como modelo que seguir a Joan Jett, entre otros. Tullycraft versionearon el tema en 2005: 

She used to be a rock n' roll star 
Smoked cigarettes with Joan Jett in America 
She got her picture in Rolling Stone 
She was third from the left behind Joey Ramone 
You couldn't see her face but I'm sure she looked great...
Anyway She lives in a flat half-way up in the sky 
Goes out with a boy into the MC5 

> Go-Kart Mozart - Wendy James (2000). El alma cítrica y corrosiva de Lawrence dedicándole una canción a Wendy James, y va y le dice esto: 

you're looking cool & you're Second 
to the very - the very great Joan Jett 


> Clem Snide - Joan Jett of Arc (2001). Una de las más delicadas y bellas canciones de todo el cancionero de Eef Barzelay:

she'd fix me a dinner of sunflower seeds 
and ready-whipped topping inhalers 
and take me down South with Hall and Oates in her mouth 
my first love my Joan Jett of Arc 



> Launderettes - What would Joan Jett do (2005). Puro Joan Jett el tema de estas noruegas dedicado a quien es muy obvia influencia para ellas. 

> Attack Decay – Rollin’ roll (2012) Citada en la tercera estrofa entre toda esa ristra de nombres que es la letra de esta canción. 

Seguro que hay más, así que si algún lector conoce otra y quiere compartirla, será bienvenido su comentario.

sábado, 7 de marzo de 2015

Faropedia #20 // Dime qué lees y te diré cómo se llama tu banda #29: Tenvoltshock vs Neighbour Rosicky

 

En principio, mirando parte de la portada del split compartido por las bandas germanas Tenvoltshock y Neighbour Rosicky —un faro, un cielo abierto, un prado con ovejas— hace pensar en que el contenido será un remanso de paz sonora, una pieza de pop bucólico, o puede que de folk. Sin embargo, la imagen en gris de un joven que parece estar corriendo y de mirada inquietante se impone en la visión y resulta un elemento disruptor. Y así es como queda convertido este 7’’ (Kopist Platten, 2002) en un artefacto de demolición, una bomba de hardcore, noise y punk. 

Poco se sabe de Neighbour Rosicky, más allá de que su nombre artístico está tomado de un cuento de la escritora Willa Cather. No parece que grabaran más material. 

Tenvoltshock, en cambio, siguen en activo desde el año 2000 y tienen publicados varios discos, fieles a los postulados sonoros descritos arriba, aunque no exentos de cierto tempo, de bruterío con cabeza.