martes, 30 de diciembre de 2014

5 sobre... #34: Gente


Gente. «La hay donde quiera que vas», como decía la letra de la ñoña y popular «Viva la gente». Mucho más ácida e interesante toda esta gente de a continuación:


> Surfin’ Bichos – Gente abollada (La Fábrica Magnética, 1989). Un tema con un título que podría ser de Derribos Arias en el que Fernando Alfaro, rodeado de teclados y saxofón, saca toda su rabia habitual. 


> Hank – Conocer gente (DRO, 1999, CD-single). La misantropía en una pieza de pop rock para el proyecto en solitario del miembro de Del Tonos. Odio conocer a gente / y odio que me quieran conocer a mí.


> Kiko Veneno – Dice la gente (Elemúsica, 2010). El maravilloso tercer corte del álbum homónimo. La letra es otra obra cumbre del gran Kiko; se te clava suavemente como un puñal afilado. Y además cuenta con la guitarra flamenca infinita de Javier Mas


> Los Ginkas – Viva la gente guapa condescendiente (Birra y Perdiz, 2010). Desde su feudo pamplonica, los hipervitaminados Ginkas se muestran aquí más reposados que de costumbre en este tema breve que adquiere un brillo especial cuando entra el teclado al final. 



> The Hills Around – Gente rara (Discos de Kirlian, 2014). Los de Castedefells dejan el inglés en este estupendo tema. Arranca con una guitarra distorsionada, que deja paso a la acústica y a la voz de Luis González. Y poco a poco la melodía se te va metiendo y te encuentras bailando como la gente rara de la que hablan. Otro acierto es que el estribillo cambie parte de la letra cada vez. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

Rock 'n' actor #33: Jena Malone


De frente despejada y una mirada en la que se vislumbra un fondo triste pese a sus poses pizpiretas, Jena Malone, hija de actriz, se ha dedicado al mundo del cine desde muy jovencita (debutó con 12 años con Angelica Houston) y aunque en él siempre le ha acompañado el éxito como lo demuestra la saga de Los juegos del hambre, parece que lo de cantar también va con ella y que le tiene afición. 

Primero lo intentó como Jena Malone And Her Blood Stains, con los que apenas publicó un 7’’ titulado The Social Club No. 1 (The Social Registry, 2007) y que contenía los temas Tested Dry / Green Eyed Monster. Este año ha colaborado con el dúo Thumpers poniendo voz e imagen en Devotee


Y además ha iniciado un proyecto musical propio llamado The Shoe, junto al pianista y productor Lem Jay Ignacio. El álbum de debut, I’m Okay (Community Music, 2014), está compuesto por tiempos medios de tono confesional, con un apoyo instrumental mínimo, básicamente un teclado y una suave percusión, a los que se les rodea de diferentes arreglos y adornos (electrónicos inclusive). 

sábado, 27 de diciembre de 2014

La cara oculta #15: Masked Intruder


Punk rock propinado a más velocidad que en un acelerador de partículas, de estirpe ramoniana y punk angelino. Intruder Yellow, Intruder Green, Intruder Red e Intruder Blue —que así se hacen llamar para mantener el anonimato— aparecen siempre ataviados con un pasamontañas de color; como curiosidad malsana, Azul y Verde afirman orgullosos haberse conocido y haber formado la banda en la cárcel. 

Desde su Madison natal (Wisconsin, EEUU), los Masked Intruder ya llevan dos discos publicados: Masked Intruder (2012, Red Scare Industries) y M.I. (2014, Fat Wreck Chords). 

jueves, 25 de diciembre de 2014

Ette aquí #61 // Cameos musicales #57 // La France #65: Les Chaussettes Noires


En Francia, el término rock‘n’roll va estrechamente cosido al nombre de Johnny Hallyday, que es la encarnación francesa del género por excelencia. Sin embargo, ateniéndonos a cuestiones cronológicas, el primer grupo de r&r francés fue Les Chaussettes Noires. Es curioso que su figura principal, Claude Moine, adoptara, al igual que el mentado Hallyday, un alterego en inglés: Eddy Mitchell. El r&r en inglés parece más r&r. 

Incluso Moine y el otro cofundador del grupo, Aldo Martínez, habían bautizado al grupo medio a la inglesa como Les Five Rocks, con el que se subieron a la ola musical que lo anegaba todo: el rock’n’roll y su versión bailada, el twist —de hecho, titularon uno de sus 10’’ como Rock’n’Twist (1961)—. En la primera aparición radiofónica de la banda, el locutor los anunció como Les Chaussettes Noire, en connivencia con la casa discográfica y sin que el quinteto estuviera avisado, para pasmo e indignación suya. Pero con el nombre se quedaron hasta su desaparición a finales de 1963, cuando Mitchell decidió volar solo. Fueron apenas tres o cuatro años juntos, pero resultó un periodo lleno de éxitos durante el cual no pararon de grabar, de hacer conciertos y de aparecer en películas. Era tal el fervor por el twist que en la película Comment reussir en amour (1962) salen tocando en una escena en la los protagonistas dan una lección de cómo debe ser ese baile. 


Y por aquello del tiempo en que estamos, concluyamos con este villancico roquero, que como tendrían que ser todos los villancicos. (Por cierto, si a Gog le han informado bien, Francia es un país en que no existen los villancicos tal y como se entienden aquí. Qué envidia.) 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¿Y tú de quién eres? #23: Jesse Paris Smith


¿Qué tipo de música podría hacer la hija de Patti Smith y un MC5 (Fred "Sonic" Smith)? Pues en contra de toda suposición, Jesse Paris Smith, que así se llama, y su compinche Christopher Tait (de aquellos Electric Six del imparable High Voltage), le dan a un pop de aire retro, compuesto y arreglado con mucho estilo y elegancia, con toques bailables a ratos que alternan con otros más brumosos y reflexivos. Aunados como Belle Ghoul, ambos tocan los teclados y ponen las voces, y en medio de todo ello dan cabida a un sinnúmero de influencias e ideas. El mini LP de 10’’ Rabbit’s Moon & Doomsday (Elefant, 2014) es una buena forma de degustarlos.

martes, 23 de diciembre de 2014

Hubo un tiempo en que bastaba con una portada #15: hoy lo cuenta Federica Pulla


Me apasionan las tiendas de discos. Soy capaz de perderme en ellas durante horas y volver una y otra vez para rebuscar entre cajas de vinilos polvorientos. Es una de mis actividades favoritas. Cuando me siento anímicamente MAL, un templo disquero es mi tabla de salvación. No es que tenga necesidad de comprar ni nada por el estilo (la mayoría de la veces salgo con las manos vacías… pero con los dedos negros) pero hay algo especial en esos trozos de cartón con plástico negro dentro que hace que me olvide de penas y problemas. 

El punto de alegría máxima es cuando encuentras la combinación perfecta entre algo interesante que aparece de forma meramente casual y el buen precio del artefacto que acabas de localizar. En ese instante, saltan chispas en tu cabeza y el corazón se acelera. Un momento de felicidad TOTAL. Pero, tal y como dije antes, esto es algo que no ocurre siempre y que, por desgracia, cada vez sucede menos, tanto por la falta de tiendas como por la puñetera manía de los tenderos de poner precio según las burradas que ven en Internet. ¡¡¡Maldita Internet, qué buena eres para algunas cosas y qué lianta para otras!!! 

Y sí, a veces (quizá demasiadas), en un día de sequía y desesperación, he vuelto con un disco que no he escuchado en mi vida, que no tengo idea de lo que es, pero que he encontrado a un precio tan ridículo y con una portada tan llamativa que me ha invitado a adoptarlo y traerlo a nuestro hogar. 

Hace algunos años nos cambiamos de casa y, hartos del ruido, de la contaminación, de los vecinos y de la cada vez mayor hostilidad del centro de Madrid, nos vinimos a este sitio de las afueras. A los pocos meses descubrí en una galería espantosa y anodina una tienda de discos y, ¡¡cómo no!!, allí me metí. Curiosamente, tenía una sección de vinilos imposibles pero baratísimos. Me llamó la atención un grupo de ellos, que estaban escondidos en una sección de material inclasificable, que sólo costaban un euro, pero que eran dobles, con portadas impresionantes, prensaje de EEUU —vinilos duros como pizarras—, totalmente nuevos y con unos nombres alucinantes (Kaleidoscopic Keyboard, Musical Explorations in Sounds, etc.). Ni corto ni perezoso, pillé uno, para ver lo que era. Cuando lo pongo en casa, flipo con lo que sale de esos surcos. Era como encontrar la fuente donde se habían inspirado muchos de los grupos molones que reivindicaban el MOOG en aquella época. Una especie de kitsch electrónico totalmente LOCO. Me imaginaba a Broadcast y a Stereolab escuchando aquello a todas horas y pillando ideas para sus próximos discos. 


Al día siguiente volví a por unos cuantos más y seguía con los ojos a cuadros. ¿Qué era todo eso? Miraba los créditos y veía que los compositores eran (para mí en esos momentos) totalmente desconocidos: Dick Hyman, Richard Hyman, Alfred Drake, Bobby Maxwell, Robert DeCornier, etc.). ¡El Santo Grial de la música electrónica, vocal e instrumental de finales de los 60 y principios de los 70 a un euro en una tienda birriosa de una villa anodina del extrarradio de Madrid! Al final, acabé volviendo y llevándome todos los discos dobles de esa serie que estaban allí muertos de la risa desde sabe Satán cuándo. Once euros por once dobles vinilos de joyonas instrumentales y vocales preciosas pero imposibles. 


Al final no sé si hice bien o mal pero el caso es que, después de todo este tiempo, confieso que sigo rescatando de vez en cuando ese material para disfrutar de unas composiciones y adaptaciones tremendas, con un estéreo divertidísimo y con unos arreglos electrónicos realmente interesantes. El dueño de la tienda recibió posteriormente cargamentos de vinilos de gente que quería desprenderse de esas cosas redondas y pesadas que tenían en sus casas y me hice con varias maravillas más de diverso tipo, pero no tardó mucho en percatarse del MAL en forma de webs de usura y, a partir de ahí, todo se acabó. El resto es, como os imagináis, una triste historia que acaba en lugares con nombres tan populares como ebay, todocoleccion, Discogs y alguno que otro más, de esos que han roto el encanto de ir a las tiendas físicas para rebuscar entre sus cajones para hacerte feliz cuando encuentras algo bueno, bonito y barato. 

[Autor del texto: Federica Pulla. Podcast: Hablando con las paredes]

domingo, 21 de diciembre de 2014

Como decíamos ayer #26 // Discos con portada con discos #72: Blancmange

Lo bueno de irse es que siempre se puede volver. En el mundo de la música, este viaje de ida y vuelta se da en los últimos tiempos con tanta frecuencia que apenas quedan ya regresos que anotar. Bandas que decidieron agotar su andadura musical por la razón que fuera y que ahora ven la oportunidad de recoger réditos de nuevo. Y no importa si se trataba de grupos de contrastada notoriedad o algo menores en cuanto a acogida pública. 

Tal es el caso de Blancmange, el dúo londinense formado por Neil Arthur (voz) y Stephen Luscombe (teclados). Pertenecientes a la época gloriosa del synth pop de los años ochenta, su nombre nunca saldrá a la primera a la hora de citar bandas señeras del género: Depeche Mode, Human League, OMD, Yazoo, Soft Cell… Tal vez pueda aparecer en una segunda ronda y siempre y cuando seas un conocedor del tema. En los ocho años de existencia (1979-1987) que tuvo esta banda con nombre de postre gelatinoso, publicaron tres álbumes; desde 2011, fecha de regreso, hasta hoy, llevan dos discos más. 

Bueno, en realidad habría que precisar bastante respecto al segundo de ellos. Happy Families Too… The Story So Far (Cherry Red, 2014) es su album de debut —Happy Families (Island, 1982)— grabado de nuevo, con un tema extra que no estaba en el original más cuatro remixes (el mejor de ellos realizado por Vince Clark). Según Arthur, querían abordar de nuevo esas canciones pero utilizando la tecnología actual. 


Esa idea de hacer “lo mismo pero diferente” está presente desde la portada. Aparentemente es igual, pero se ha modernizado: idénticos animales, idéntico paisaje, idéntica composición, pero ahora la casa es una construcción moderna, hay un cohete al fondo y los personales llevan escafandras espaciales; además, el gato que está pinchando música en la jira campestre maneja dos platos de DJ en vez de un gramófono.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hit instantáneo #32: Modest Mouse


La actualidad lo es todo. Y no parece que haya nada más actual que hablar de lo que vendrá; ni siquiera parece actual el presente: lo actual es mañana. Hemos llegado a un punto en que es más noticia el anuncio de que se publicará cierto disco que el disco en sí el día de su edición. 

Esta semana se ha expandido la buena nueva de que en marzo del año que viene habrá nuevo álbum de Modest Mouse. Gog se ha impuesto la norma de no considerar un disco hasta que esté disponible en las tiendas, pero esta vez no puede evitar traer aquí algo que está por venir, porque al darle al play para escuchar el adelanto virtual de Strangers to Ourselves se ha quedado más enganchado a «Lampshades On Fire» que un teletubie a un sofá de velcro, con ese alegre riff de teclado, la voz como siempre algo histriónica de Isaac Brock, la batería y finalmente todo ese trenzado sonoro característico de la banda. Imposible sacarse de la cabeza ese papapapapapararapapa y la tonadilla mágica.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Rock 'n' actor #32 // Criaturas celestiales #45: Françoise Fabian

Me llamo Michèle Cortes de Leon y Fabianera, pero puedes llamarme Françoise Fabian, tonto: 


La escena pertenece a la película más famosa que protagonizó Françoise Fabian, Mi noche con Maud (Eric Rohmer, 1969), y es el “tonto” más erótico y voluptuoso que jamás se haya pronunciado en la historia del cine. Se lo llama al personaje interpretado por J.-L. Trigtinant, cuando este rechaza su invitación a acostarse a su lado en vez de pasar la noche en el sofá. Dos Luises como Buñuel y Malle, que sabían de sus dotes, también la dirigieron. 

Hija de franco-español y ruso-polaca —y además nacida en Argelia—, la mezcla desembocó en esa mirada suya entre perdida, triste, segura, penetrante y difícil de sostener. Tuvo algún intentó como cantante melódica, pero sin tanta presencia y reconocimiento como en las pantallas, interpretando baladas de medio tiempo con una imperturbabilidad y un deje sensual desarmantes: 


Moi, faut pas me prendre (1963), de Marc Heyral y Philippe Gérard.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Intangibles #5: Pretty Sad

La burbuja del ladrillo. 
La burbuja de los cigarrillos electrónicos. 
La burbuja de las hamburguesas. 
La burbuja de los discos de vinilo. 

Toda resurrección convertida después en moda acarrea un exceso —a la fábula bíblica nos remitimos—. Esta otra que se vive hoy con los vinilos no sólo tiene los precios sobrehinchadérrimos, sino que la producción no da abasto. Cuando explote se va a oír en Urano. 

Las discográficas han optado por sacar tiradas muy pequeñas de manera que eso facilite su venta total y en el menor tiempo posible, lo cual les permite seguir editando otros discos. Pero por muy pequeñas que sean las tiradas, la proliferación de sellos discográficos que ahora se dedican al vinilo es tal que, a cuatro meses vista del Record Store Day, muchas fábricas de vinilo ya no aceptan más encargos hasta entonces. Así pues, las discográficas se encuentran ahora mismo atrapadas: les gustaría publicar más pero no hay forma. Y la que no quiera esperar, tendrá que inclinarse por otras estrategias, como ha hecho la estadounidense Shelflife con la banda Pretty Sad

(...) due to the timeline challenges we're currently facing with vinyl production, we just couldn't justify the wait. So we instead decided to share these tracks digitally as a teaser to their full length album, to be released later in 2015. 

Una lástima, porque las tres canciones que se presentan digitalmente como adelanto hubieran conformado un precioso Pretty Sad EP, que así es como lo han titulado aunque sea de forma virtual. Pretty Sad es un trío de muy diferentes procedencias y asentamientos. Victoria (voz y guit.) Luke (bajo) Maxim (guit.) —desde Escocia, Inglaterra y Dinamarca, aunque no necesariamente en ese orden— intercambian sus ideas y archivos musicales por Internet. El resultado es un dream pop cálido, en el que las voces planean y las guitarras suenan como campanas celestiales.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Todo el mundo quiere a PJ Harvey #16


PJ Harvey, siempre musa y ahora también poeta. Prepara un poemario para 2015 titulado The Hollow of the Hand, que además irá ilustrado por el fotógrafo Seamus Murphy. Mientras tanto podemos escuchar uno de los poemas, "The Guest Room", recitado por ella misma para The New Yorker (regalan la descarga):

domingo, 7 de diciembre de 2014

Grafitis por el mundo #40: Visitas guiadas

Como quien va un museo y contrata el servicio de un guía (o una audioguía) para que vaya explicando las obras de arte que copan las salas, desde hace un tiempo se está extendiendo la afición a asistir a visitas guiadas por algunas ciudades para que te muestren las obras de arte urbano más señeras. En la web de El Confidencial se publica un artículo con algunas de ellas:

 Berlín

 Londres

 Madrid

viernes, 5 de diciembre de 2014

Ellas llevan el ritmo #63: Ana "Smogger" González


En muchas ocasiones, la música es una especie de religión, en la que, fieles a una Verdad, las bandas siguen con fervor los preceptos musicales estipulados en la biblia de su género idolatrado. Es el encomiable caso de los sevillanos The Smoggers, cuarteto entusiasta del rock garajero y el beat primitivo y cavernoso, pisando el pedal del fuzz hasta que echa humo. 

Como buenos creyentes, todos se hacen apellidar como el nombre del grupo. Así, Fernando Smogger y Jesús Smogger se encargan de las guitarras, crujientes y veloces como el rayo; Gusti Smogger saca notas bamboleantes y vacilonas del bajo; mientras que Ana Smogger golpea la batería como si no hubiera un mañana y toca el Farfisa en algunos cortes. Su compañía discográfica, Clifford Records, acaba de reeditar Join The Riot (2013), que andaba agotado y cuando era un clamor la demanda por parte de los devotos del género para hacerse con una copia. En él se suceden sin descanso una docena de temas enérgicos y rabiosos, en los que se alternan el español y el inglés en las letras. Dos de ellos son versiones de bandas ignotas si no eres un connoisseur del asunto: The Chob (“Sólo una vez más”) y The Tamrons (“Wild Man”). En esta última, es Ana la que lleva la voz principal:



También hay alguna pieza instrumental con toques surferos, como la que da título al álbum, en la que Ana vuelve a lucir sus colosales habilidades rítmicas: 



La ferviente escena garajera europea los tiene encumbrados y ya conoce sus eléctricos directos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Cosas de hermanos #64 // ¿Y tú de quién eres? #22: Angus & Julia Stone

Hay países donde el tratamiento que se da a la música independiente frente al mainstream y la música «adulta» no sufre una brecha tan abrupta como tal vez ocurre en España. Recientemente, en la polémica suscitada entre la revista Rockdelux y Diego A. Manrique a causa de las dichosas listas con lo mejor de lo mejor de lo mejor (en este caso los supuestamente mejores discos de los últimos 30 años), el crítico exponía en un artículo que «si algo caracteriza a nuestra crítica musical es la incapacidad para tratar el mainstream» y que «existe un abismo entre los gustos masivos y los de los prescriptores», algo que, asegura, no ocurre en otros países. No comentaremos aquí la raíz de la polémica aludida arriba, pero a Gog sí le parece interesante esa reflexión de Manrique puesto que, tratándose En Esta Quiero Humo de un espacio concebido sobre todo para hablar de música alternativa, que es lo que abrumadoramente escucha el autor de estas líneas, se ve ahora en la tesitura de querer diseccionar un proyecto musical de mayor audiencia de la acostumbrada. 


Se trata de los hermanos Angus & Julia Stone, cuyos padres —John & Kim Stone— formaban también un combo de folk en su Australia natal. El éxito se alió con los retoños desde el primer momento, gracias a ese folk-pop adulto de fácil digestión, muy agradable de escuchar, así como a una imagen cool y fresca, todo lo cual consigue que lleguen a un amplio espectro de público. A Book Like This (Netwerk, 2007), el debut de los hermanos, fue tan popular que ese mismo año un combo multitudinario como Travis solicitó la colaboración de Julia Stone para los coros del disco que estaban grabando. Para hacernos una idea de la liga en que juegan los hermanos Stone, su tercer álbum, de título homónimo (Virgin/EMI, 2014), téngase en cuenta que lo ha producido el archigigamegahíperafamado Rick Rubin (desde Neil Diamond y Mick Jagger, a Adele, Lana del Rey y Lady Gaga, pasando por Johnny Cash, AC/DC, Metallica, Weezer o Aerosmith) y está grabado en el estudio que este tiene en Malibú. El álbum mantiene esa estela del dúo de canciones compuestas con gusto, melodiosas, bonitas, sencillas y entrañables, alrededor de guitarra y teclado y las voces de ambos, con arreglos impecables que terminan de vestirlas con elegancia. Y el hit: se antoja difícil que una maravilla de tema como «Grizzly Bear» pueda dejar indiferente a alguien; tiene, además, lo que probablemente es el parapapeo del año y un leve solo de órgano (de Thomas Bartlett) para flotar ecuchándolos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Qué se sabe de los belgas? #29: The Chakachas


En principio, puestos a hablar de bandas belgas, parece casi imposible que pueda hacerse referencia a géneros tan alejados de la tradición galo-flamenca como el latin funk y toda una fusión de mambo, son, chachacha, soul, big band y jazz. El caso es que en la década de los años cincuenta andaba pululando por Bruselas el pianista y cantante cubano Nico Gómez, que se hizo compañero de correrías musicales del percusionista belga, este sí, Gaston Bogaert. En 1958 consiguieron ser número 1 de las listas belgas con «Eso es el amor». A mediados de la década se separaron y cada cual siguió su trayectoria. Bogaert montó The Chakachas (también conocidos como Los Chakachas o Les Chakachas, nombre variante dependiendo de en qué país se publicaran sus discos), junto a otros instrumentistas belgas y, atención al dato, la mujer de Tito Puente como cantante, Kari Kenton, que practicaban todo ese sonido latino enumerado más arriba. Para la grabación de su afamado álbum, Jungle Fever (Polydor, 1971), el productor belga Roland Kluger convenció a Gómez para que se enrolara en la banda. Por su parte, la compañía discográfica decidió, contra pronóstico, publicar como single el tema homónimo; el resto es historia. 


La canción fue un hit en las discotecas más sabrosonas de la época y vendieron más de un millón de copias en Estados Unidos. ¿Qué tenía de especial? Sexo principalmente, claro. Kenton, cual una Lupe desatada, más que cantar imita los gemidos y la respiración agitada propios de un orgasmo, mientras la banda marca un ritmo entrecortado —para-arranca, para-arranca— y la guitarra esboza uno de los riff funkys más sampleados de la historia (Public Enemy incluidos). La película Boogie Nights (1997), sobre la industria del porno, lo recuperó para su banda sonora. 


Como curiosidad, el segundo corte del álbum de Jungle Fever era una versión de Un rayo de sol, popularizado por Fórmula V

Nico Gomez continuó grabando en una banda propia llamada The Chicles. Pese al nombre, no consiguió ser tan pegadizo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

5 sobre... #33: novedades

Discos de temporada con cosas interesantes. Tres de ellos comparten la peculiaridad de que son proyectos paralelos a su banda nodriza. 

> By The Sea - Endless Days Crystal Sky (Piccadilly Records, 2014). Pop melódico de guitarras con un punto oscuro muy influenciado por el ambiente ochentero de ese mismo palo tan en boga hoy. Tiende a una cierta épica cargada de melancolía que lo hace enternecedor y emocionante por momentos. Provienen de cerca de Liverpool y su fundador, Bill Ryder-Jones, es guitarrista de The Coral



> Literature - Chorus (Slumberland Records, 2014. Optimistas, efusivos, festivos. Precisamente por eso, no se les tendrá muy en cuenta, lamentablemente, cuando resulta que la seriedad está sobrevalorada; es sabido que tendrás más opciones de que te hagan caso en cuestiones artísticas si te muestras tristón o depresivo, incluso llorón. Son de Filadelfia y Kevin Attics, Nathaniel Cardaci, Chris Schackerman y Seth Whaland saben qué es el pop. 



> Music Go Music - Impressions (Secretly Canadian, 2014). La pista de baile adora a este trío comandado por la cantante Gala Bell por su mezcla de los Abba más discotequeteros y los Fleetwood Mac de Tango In The Night, con los que además comparten californidad. 

  

Y si el contenido es un festín para el baile, en la portada ofrecen uno gastrónomico. 


> Erlend Oye - Legao (Bubbles, 2014). Componer canciones sencillas y bonitas porque sí, sin más pretensión ni más ganas de epatar y, sin embargo, calar hondo. La mitad de los noruegos The Kings of Convenience —el de las gafas— está tocado por ese don. 



> Gulp - Season Sun (Sonic Cathedral, 2014). Son los galeses Guto Pryce (de Super Furry Animals) y Lindsey Leven. Hacen un pop etéreo pero cálido, de mucha construcción y elaborados arreglos a base de sintes principalmente. La voz de ella es embriagadora. 

martes, 18 de noviembre de 2014

Género chico #65: Hazte Lapón

La paz consiste en olvidar que existes.
(De «Salta la liebre»)


Afirman Hazte Lapón en el inserto incluido en el EP El traje del emperador (Discos de Kirlian, 2014) que los cuatro cortes de este 7'' son cuatro sencillas canciones de pop sobre querer y ser querido. En el fondo, reconozcámoslo, la vida consiste básicamente en eso, en un camino a lo largo del cual queremos y queremos ser queridos, con la peculiaridad de que no siempre coinciden ambos planos en el tiempo o en la dirección, de ahí el drama. Para tranquilidad de Hazte Lapón, hay que decir que después de escuchar esos cuatro temas sólo puede querérseles y que nos hemos sentido queridos mientras los escuchábamos. 

Es imposible que no sea así, por ejemplo, si acaba de sonar «Copla de amor del perro de Pavlov». Afirma Gog categóricamente que es de los mejores temas que se han hecho en la última década en España; cien veces la oigas, cien veces te emocionarás. Es una especie de habanera-pop con una letra brillante e inteligente en la que se traza un símil entre los experimentos caninos de Pavlov sobre el reflejo condicional y una relación sentimental. Y quien les acusara antes de que no había ni una semicorchea de silencio en sus composiciones, que presten atención aquí al manejo del tempo: 


La evolución del sonido de Hazte Lapón en este trabajo es tan evidente como creativa. La mezcla de cierto folclore con fundamentos de pop es un acierto absoluto. Si la «Copla» coquetea con la habanera, «Piensan bien de ti» lo hace con algo parecido a un fandango, lo que según el propio Lolo se conoce como ‘verdiales’ en su Málaga natal. Además, engarzan con habilidad en las letras frases hechas salidas de la sabiduría popular («sólo Dios dirá», «salta la liebre», «muerto el perro, se acabó la rabia») y echan mano de recursos como la repetición o el paralelismo para causar un efecto más inmediato. 

Para rematar todo ello, la producción de David Rodríguez amplía el registro con arreglos electrónicos que terminan de configurar ese maravilloso retablo de pop original, fresco, inteligente, irónico, lúdico y lleno de personalidad que es El traje del emperador. La escucha pasa volando; no llega a la docena de minutos. Algunas canciones se hacen incluso un poco cortas, cuando quizá a las composiciones de Hazte Lapón les sienta mejor un minutaje algo mayor (entre 3'30''-4'00''); y por una cuestión de gusto personal, Gog se decanta por la cara B porque las letras tienen más elaboración, son algo más barrocas o exigentes, que es donde Lolo y Saray lo bordan. La última nota de buen gusto la pone María Gómez (Klaus & Kinski) con el diseño de la portada.

Han anunciado que están trabajando en un próximo álbum, que saldrá bien andado 2015. Quienes tenemos una fe ciega en los postulados musicales de esta banda tendremos que avenirnos con la paciencia. Mientras llega, queramos a El traje del emperador y dejémonos querer por él. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Ette aquí #60: The Rebelettes


Dejó escrito Balzac que no hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su hora. Esa idea —y esto ya es añadido personal ajeno al escritor galo— puede ser más o menos simple, más o menos excéntrica, lo importante es el componente original que tenga y que por no se sabe qué alineación de los astros sea lo que su época esté esperando. 

Un ejemplo: empléese la cuerda baja de la guitarra para la melodía en vez de hacerlo con las otras cinco y amplifíquese la reverberación hasta que el sonido suene a algo parecido a un twaaaang. En los años 50 se le ocurrió a Duane Eddy y resulta que aquella década estaba esperando ansiosamente algo parecido. Resultado: el twang, que así se denominó al nuevo sonido ideado por Eddy, causó furor y se extendió por todo el espectro del rock n’ roll hasta dejar una influencia considerable en el género. 

La mayor parte de los temas eran piezas instrumentales en las que Duane Eddy repetía incansablemente sus trucos cual mago con su baraja. Su versión de «Peter Gunn» —y muchos años después colaboró en la de Art of Noise— es una de las mejores interpretaciones del mítico y siempre impresionante tema: 


Para algunos temas pensó que estaría bien variar un poco incorporando voces femeninas. Y eso fueron The Rebelettes, el trío vocálico que acompañó en esos momentos a Duane Eddy. En 1962 el éxito de «Mr Guitar Man», co-escrita por Lee Hazlewood, se tradujo en un millón de discos vendidos y en su tercer disco de oro. He aquí actuando al completo a Duane Eddy & The Rebelettes en el programa Top of The Pops con otro de sus temas más conocidos: 




martes, 28 de octubre de 2014

Strano mondo di tanti nomi #32: Colorama


Hay quien vive la vida en blanco y negro y hay quien la vive a color, como el multi-instrumentista galés Carwyn Ellis. Quizá el hecho de nacer pelirrojo sea una nota de color indeleble para el resto de tus días que afecte de alguna manera tu percepción de las cosas. El caso es que a su banda la hace llamar Colorama, trabajo que alterna con la de ser fiel músico de acompañamiento de Edwyn Collins, quien a su vez co-produce el segundo álbum del grupo, Temari (AED, 2014). 


Practican un pop de cámara recubierto de exquisitas y variadas pinceladas, un pantone de matices y sutilezas que dan vueltas alredor del acid folk, la psicodelia y lo que ellos mismos llaman good music. Todo es de una belleza sosegada, fluye y empapa, y tiene el atractivo irresistible de la elegancia. 

Love Entropy

Y a ratos recuerdan a unos Flaming Lips sin estridencias ni voladuras, como en «Super Yoshida», ya desde el título, ni andan lejos su paisano Gruff Rhys.


Forgert Tomorrow

domingo, 26 de octubre de 2014

Sales en mi canción #86 // Últimamente se está muriendo gente que no se había muerto nunca #36

Lo que va a contarse a continuación es simplemente una mera casualidad. No se invocarán, pues, a los hados ni se insinuará algo acerca de la fuerza del destino ni se mencionarán otros fenómenos de índole paranormal. 

Hacía un tera de años que Gog no se compraba un The Best of, cosa que sucedió hace un par de días con el de Chris Spedding, de saldo y en cedé. Escuchándolo por vez primera ayer, le llamó ipsofactametne la atención el tema «Guitar Jamboree», al detectar en la letra una buena cantidad de nombres propios de formidables e históricos ases de la guitarra eléctrica; algo muy curioso de esta canción es que cada vez que menciona a uno de esos guitarristas, Spedding —otro consumado rasgador de las seis cuerdas— además imita brevemente su sonido: 


¿Y dónde está casualidad aludida al principio? Detengámonos en la letra. Después de dedicarles unas palabras a Albert KingHere's Albert King playing—, Chuck BerryChuck Berry was here too with his famous duck walk— y a Jimi HendrixWas when Jimmy Hendrix played / Now, Jimmy will be sadly missed—, Spedding enumera toda esta lista:

Here they come, hear 
Jack Bruce 
Pete Townshend 
Keith Richards 
George Harrison 
Here's Eric [Clapton]
Jimmy Page 
Jeff Beck 
Paul Kossoff 
Leslie West 
Dave Gilmour 

Pues al rato de haber procesado Gog toda esta información, saltó la noticia del fallecimiento del primero de la lista, Jack Bruce, fundador del supergrupo Cream junto a Eric Clapton y Ginger Baker.

viernes, 24 de octubre de 2014

5 sobre... #32: el veranillo de San Miguel

El veranillo de San Miguel es un fenómeno atmosférico otoñal en el cual la temperatura asciende por encima de los valores normales de la época para luego sumergirse definitivamente en los grados típicos del otoño. En el hemisferio norte suele tener lugar alrededor del 29 de septiembre. Sin embargo, esta temporada el clima ha decidido regalarnos uno extra, cuando ya había pasado el primero y todo parecía abocado al frío, y así ocurre que la gente, norteños incluidos, lleva una semana en la playa a estas alturas de octubre. 

Su traslación al inglés es la expresión "indian summer"; en francés es "été indien", al parecer por influencia canadiense; en alemán se dice “el verano de las viejas”; y los italianos recurren a otro santo, San Martín. Quizá debido a que en esos países el frío es mucho más estridente que en España, se celebra mucho su llegada y hasta se le dedican canciones. Una selección con cinco de ellas sería la siguiente: 

> The Doors - Indian Summer (1970). Era un descarte del primer álbum de la banda, que se retomó para Morrison Hotel. Delicada, emotiva, sencilla y con un precioso punteo de guitarra. 


> Joe Dassin - L’été Indien (1975). Es uno de los temas más famosos de la música francesa, una de esas baladas románticonas con frases hiperbólicas del tipo “si estás conmigo, la vida será siempre como un veranillo de san Miguel” (es posible que la traducción no contribuya demasiado a evitar el ridículo). Por cierto, Joe era hijo del actor y director Jules Dassin


> Beat Happening - Indian Summer (en Jamboree, 1988). Ese tenor del indie que es Calvin Johnson apenas acompañado aquí por un rasgueo de guitarra y una tenue percusión. Se trata de una de sus canciones más conocidas, y ha llegado a versionearla, por ejemplo, Dean Wareham


> Van Morrison - Meet Me In The Indian Summer (2002). El irlandés de carácter destemplado hace tiempo que ha alcanzado ese nivel en que los discos parecen que le salgan solos, el piñón fijo tan peligroso para los artistas. Aunque la clase siempre está ahí, como en este segundo corte de Down The Road, una maravillosa pieza de R&B y leves toques de jazz marca de la casa, con saxo, clarinete, trompeta y el Hammond de Richard Dunn. La portada del álbum muestra el escaparate de una tienda de vinilos de segunda mano; se ven ahí discos que seguro que para el propio Van Morrison tienen un enorme significado: Sam Cooke, Louis Armstrong, Ray Charles, Leadbelly, Muddy Waters, Mose Alison… 




> Alpaca Sports - She’ll Come Back For Indian Summer (en Sealed With A Kiss, 2014). Un parapapeo festivo desde el inicio y un estribillo memorable acariciado por el violín. 


Discos titulados Indian Summer los hay de Poco, Al Stewart, Go West, Mick Ronson o el debut del grupo británico… Indian Summer.

lunes, 20 de octubre de 2014

Las nuevas aventuras del llanero solitario #41 // Hit instantáneo #31: The Rentals

«Song of Remembering» es un tema nacido para triunfar a lo grande, estadios incluidos. Tiene un toque épico majestuoso, es sólido, triunfal, sabe dónde quiere llevar al oyente desde el primer momento y no deja que este se distraiga ni un segundo; para remate, posee un estribillo de los que te hace volar. Su autor es el otrora bajista de Weezer, Mark Sharp, que desde 1995 se encarna musicalmente bajo la piel de The Rentals. Se encuentra en el álbum Lost In Alphaville (Polyvinyl, 2014).

sábado, 18 de octubre de 2014

Discos con portada con discos #70: Prince

Sostiene Tricky en un breve cuestionario sobre su música favorita que le ha hecho recientemente la revista Mojo (#252) que el álbum de debut de The Specials le hizo ver que él también podía hacer música, aunque lo que a él realmente le hubiera gustado es poder hacer lo que hace Prince, para lo cual se reconoce incapaz, incluidos los falsetes, los taconazos y el baile. 

Las imponentes virtudes y habilidades musicales del artista siempre conocido como Prince suelen ir acompañadas de otras tantas excentricidades y desmesuras. Hace veinte años se peleó muy sonadamente con la discográfica Warner Bros. Ahora ha vuelto a firmar con ellos para sacar dos discos a la vez: PlectrumElectrum y Art Official Age. En el primero de ellos se presenta acompañado de 3rdEyeGirl, el trío femenino que actualmente conforma su banda y que está compuesto por la batería Hannah Ford Welton, la guitarrista Donna Grantis y la bajista Ida Nielsen. El segundo, bastante aceptable en conjunto, se trata de un proyecto más personal, como tal vez intenta hacer ver al aparecer él solo en la portada; por detrás, un cielo copado por vinilos blancos.

martes, 14 de octubre de 2014

Ellas llevan el ritmo #61 // Debut #90: Habibi

Uno aún conserva en un compartimento de la cartera de la memoria la enseñanza de aquellas estrofas líricas en lengua romance aljamiada —las jarchas— que cerraban ciertos poemas árabes que se componían en la Península ibérica en la Edad Media. El tema principal de las jarchas era el desconsuelo, el sufrimiento amoroso o la queja por la ausencia del amado (habibi). Y hete aquí que aparece ahora una banda femenina, asentada en Brooklyn, con el nombre de Habibi. Y sí, es la misma palabra, con idéntico significado, pues sigue vigente en árabe, lengua que domina la cantante, de origen iraní, Rahill Jamalifard
  

Por si alguien se dispone ya a pinchar en el aspa para cerrar la ventana de este blog ante el posible advenimiento de un post sobre música folclórica árabe o, peor aún, world music, apresurémonos a decir que las influencias musicales de este cuarteto nada tienen que ver con ello, sino con el sonido garajero, algo de surf y harmonías a lo girl groups. Es decir, un aire vintage muy en boga hoy día. De hecho, hacia ese exceso de modernidad, o falta de originalidad, es por donde habría que encaminar los reproches. Su debut —Habibi (Burger, 2014)— es un álbum muy agradable, rítmico y encantador, pero también algo trillado y le falta un punto de vigor o de alocado trote que lo haga más particular. 


Detroit Baby

A la cantante la acompañan la guitarrista Lenny Lynch, la bajista Erin Campbell y la batería Karen Isabel.

lunes, 13 de octubre de 2014

Parecidos razonables #26 // Vidas paralelas #3: Paco Clavel y Captain Sensible

Paco Clavel y Captain Sensible no sólo tienen un cierto parecido físico. Ambos provienen de las alcantarillas más profundas del underground: las del punk el inglés y las de la Movida el español; son personajes nacidos para epatar, cargados de una personalidad excéntrica y única, colorida y coloreada, incapaces de dejar indiferente al personal, a favor o en contra. Y ambos, además, se iniciaron en el nido de una banda —The Damned y Clavel y Jazmín— antes de desplegar en solitario todo su plumaje de rara avis.


 


domingo, 12 de octubre de 2014

Letras sin acordes #14: Giles Smith

Una de las mejores ideas que ha tenido la música pop 
ha sido no tener demasiadas ideas. 

La vida, para la mayoría de las personas, consiste básicamente en aceptar y aprender a tolerar el hecho de que jamás se cumplirán nuestros grandes sueños. Esta moraleja adulta y como de perro viejo y resabiado es la que se extrae tras la entretenidísima lectura de Lost In Music, del músico y periodista musical Giles Smith. En España acaba de editarse (Contra, 2014), pero hay que advertir que la obra se publicó por vez primera en 1995 en inglés. Así pues, las referencias musicales se quedan detenidas en ese punto de la historia, y más importante si cabe, las cogitaciones sobre los posibles formatos de audio, con sus ventajas y desventajas, llegan hasta el advenimiento del cedé, aquel ébola que amenazó la supervivencia del vinilo. Como cuenta el propio Smith en el epílogo escrito para la ocasión: 



Ahora [un amigo] me envía por correo electrónico un archivo comprimido o mp3 que luego descargo en mi biblioteca de iTunes desde Dropbox. Hace veinte años, esta frase habría resultado tan desconcertante que habría dado la impresión de haber sido escrita por alguien que hubiera apoyado el codo en el teclado.

Ese tono humorístico, inteligente, fino y sutil como sólo los británicos son capaces, recorre las trescientas páginas del libro, de manera que te tiene siempre la cara con una mueca sonriente puesta. A Smith le sirve, además, para despojarse de toda pose demasiado egocéntrica y quitarse importancia, la que de hecho nunca tuvo con sus The Cleaners From Venus junto a su amigo Martin Newell; unos rotundos perdedores. Lost in Music trata de cómo se relaciona con el mundo un fan del pop y cómo un día decide cruzar la línea y pasar al otro lado, al de los músicos; para su sorpresa, ambas vidas no son iguales, ni siquiera compatibles: o eres lo uno o eres lo otro, y duele comprobar que por muy fan que seas no sirves para crearla e interpretarla. Llegados a este punto, ¿quién de los traspasados por la música que esté leyendo estas líneas no se ha visto en esa tesitura, quién no ha fantaseado con tener un grupo y alcanzar la fama? (Gog ha de confesar algo: de adolescente soñó con tener un grupo llamado The Wrong ‘Em Boyo —como el tema de los Clash—, en el que cantaría en inglés y tocaría la guitarra mientras el mundo entero se rendía a sus pies.) 


El libro de Smith lo saboreará especialmente, pues, cualquiera que haya pasado horas rebuscando en cubetas polvorientas y reordenando su colección de discos con pulcritud de archivista, quien piense que a veces lo importante de un disco es tenerlo, no escucharlo, quien no pueda dejar de obsesionarse hasta dar con una canción que ha oído en alguna parte y de la que no sabe nada más, quien haya asistido a conciertos con diez personas en el público, quien preste más atención a cómo está dispuesto su equipo de audio que al nivel de aceite de su coche; en fin, las mil y una manías que suelen acompañar a los del pop y las inverosímiles que pueden llegar a hacerse por la causa. 

Libro divertido y enternecedor, tanto como lo es a veces mirarse en un espejo y reconocerse como lo que uno nunca será pero deseó ser.

jueves, 9 de octubre de 2014

Se aceptan fantasmas #18: Cantabria

Edificios abandonados en algunas localidades cántabras: en Comillas (1ª foto) y a lo largo de la N-634, entre Cabezón de la Sal y Puente San Miguel. De fondo sonoro, un Sparklehorse encabritado.












Sparklehorse: Ghost in the Sky

lunes, 6 de octubre de 2014

Una pequeña historia del rock a través de una sola portada #6: Sylvain Sylvain


El guitarrista de origen egipcio Sylvain Sylvain, disueltos The New York Dolls, intentó, con escasísima fortuna, continuar la aventura junto a una banda de acompañamiento bautizada como The Criminals

...In Teenage News (Fishead, 2000) recogió algunas de aquellas canciones grabadas hacia 1977, incluida la que da título al disco, que incluso habían llegado a tocar los Dolls en directo.

viernes, 3 de octubre de 2014

Sales en mi canción #85: Luke Haines


Es Luke Haines personaje imprevisible y, como buen artista, difícil de etiquetar. Probablemente sea una personalidad compleja, lo cual no se apunta aquí como un defecto, huraño pero tierno, ácido pero sabroso, capaz de marear a un péndulo con sus bandazos súbitos y sus constantes mutaciones. Siempre, eso sí, un músico fascinante, con aciertos y pájaras, pero jamás indiferente. Un genio, vamos. Acaba de publicar el fin de su trilogía dedicada a la psicodelia. Lo que comenzó con el extenuante título de Nine and a Half Psychedelic Meditations on British Wrestings of the 1970s and Early ‘80s (Fantastic Plastic, 2011) y continuó como Rock and Roll Animals (Cherry Red, 2013), concluye ahora muy brillantemente con New York in the 70’s (Cherry Red, 2014). 

Sin apenas percusión (en todo caso alguna caja de ritmos), pero cargado de sintetizadores ambientales, retorcidos y espectrales, y alguna guitarra glam, Haines evoca toda una galería de fantasmas que recorrieron las calles del New York mugriento, bohemio y deslumbrante de los años setenta. Sex and drugs and rock n’ roll and art. Todo en el disco suena decadente, enfermizo, fantasmagórico, sórdido. Los juegos son constantes y las referencias se entrecruzan sin cesar. Por ejemplo, si el álbum empieza con un título y un sonido que es puro Lou Reed —«Caroline Says»— que sin embargo está dedicado a Alan Vega —«Alan Vega Says»—, el tema que lo sigue —«Drone City»—, en cambio, no podría ser más Suicide; y al final del último corte, Haines repite como en una letanía el «Alan Vega says, Alan Vega says…» del inicio. 

Y si el sonido es oscuro y absorbente, otro tanto puede decirse de esas letras, mórbidas y más crudas que el pescado de un restaurante japonés, en las que se muestran como crionizados aquellos poetas simbolistas, pintores expresionistas, artistas de perfomances, superhéroes de la heroína y demás gloriosas ratas del alcantarillado artístico que pululaba entonces por la Gran Manzana. En cuanto a los músicos que aparecen citados, he aquí la ristra: 

«Alan Vega Says» - Alan Vega 
«NY in the 70’s» – Jim Carroll 
«Dolls Forever» - los New York Dolls como banda, y sus miembros individualmente (Sylvain Sylvain, David Johansen, Billy Murcia, Jerry Nolan
«Lou Reed Lou Reed» - Lou Reed 
«Cerne Abas Man» - Johnny Thunders 

Y puesto que el asunto va de fantasmas, no podía faltar el fantasma supremo: Elvis Presley, en «Alan Vega Says» y «Drone City».