jueves, 22 de mayo de 2014

Strano mondo di tanti nomi #31: Thee Oh Sees

Cuenta quien ha visto tocar en directo a Thee Oh Sees que este quinteto de San Francisco se muestra supervitaminado y mineralizado cuando se sube al escenario. Vamos, que le dan caña al asunto. En el estudio de grabación también intentan plasmar toda esa energía suya, hija del garaje, la psicodelia y el punk, según le dé a John Dwyer, su líder natural y personaje más cambiante que el viento. 

El reciente Drop (Castle Face, 2014) es su noveno asalto como Thee Oh Sees, si bien el mentado Dwyer tiene grabado alguno más como Thee OhSees (cuestión de espacio), The Oh Sees (cuestión de vocales) y otros ancestros del proyecto. 


Como buenos habitantes de la Bahía, la psicodelia es la principal invitada en los nueve cortes (ni media hora en total) del álbum. Esos trenzados de psicodelia van acompañados de guitarras pesadas y desmelenadas, llenas de fuzz y largos desarrollos que atrapan como una tela de araña espesa, y hasta con cierto aroma a glam a ratos. En fin, el rock setentero más denso y contundente con ganas de elevarse por los aires, talmente como una mariposa de plomo (Iron Butterfly, you know); sólo que ahora ya hay Red Bull para conseguirlo. Escuchar Drop es como meterse un auténtico sobao pasiego entre pecho y espalda, con su bien de mantequilla deshaciéndose en la boca, y que la cosa te parezca ligera. 


La formación actual: John Dwyer (voz, guit.), Brigid Dawson (voz, tecl.), Petey Dammit! (bajo), Mike Shoun (bat.) y Lars Finberg (guit.).

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