sábado, 23 de mayo de 2015

...Y ellos se juntan #92 // Género chico #72: The Fairlight Myth


El 7 es el número natural que sigue al 6 y precede al 8. Dicha esta perogrullada para los que sabemos contar, el número 7 aparece de forma recurrente en nuestra cultura. Siete son los días de la semana, como siete son los colores del arco iris, los pecados capitales, las vidas de los gatos o los tipos de heces según la escala de heces de Bristol. Si se trata de personas, por ahí estaban los siete magníficos, los siete samuráis, las siete novias para los siete hermanos... Pero sobre todo no podemos obviar que do, re, mi, fa, sol, la, si, suman siete. Y que el tamaño de un single es 7’’. 

No sabemos si John Jervis, el capo del sello wiaiwya, es alma supersticiosa y cabalística o si simplemente ha echado mano de un concepto curioso y llamativo para su club del single. Para empezar, lo ha bautizado como wiaiwya-7777777; pero no queda ahí el asunto numérico: el proyecto durará siete años, a razón de siete discos anuales, que saldrán siempre el día 7 de los meses de abril, mayo, junio, agosto, octubre, noviembre y diciembre (exacto, siete meses). Como todo club, hay que hacerse socio, pero siempre se dejan 77 copias durante 77 días para quienes quieran comprar uno en particular y no toda la colección. 

El del 7 de abril de 2015 corresponde a The Fairlight Myth, o lo que viene a ser el nombre artístico con el que se han bautizado el siempre interesante Pete Astor y Keith Negus, otrora teclista en oscuros grupos de post-punk y hoy día profesor universitario como su colega Astor y articulista musical. 

El par de temas se titulan «Alpha November» y «Love Repeats». Curiosamente, en las respectivas galletas figuran como Side A y Side 1, lo cual en el fondo tiene cierto sentido, pues son ambas tan espléndidas piezas que no importa por la que se empiece. La primera tiene un toque «Space Oddity» en clave synthpop, como si otro Major Tom estuviese perdido de nuevo en el espacio. Está construida a base de pulsaciones de teclado, frías, como cifradas, hasta que al final la voz se quiebra casi emocionada con ese insistente «Alpha November call / Where Are you? / Where Are you?». La segunda es una hermosísima balada de synthpop, tan delicada como conmovedora; y cuando parece que ha terminado, emerge de nuevo para clavarnos aún más su tristeza sin cesar de repetir «Love Repeats / Love Repeats...»



Las ediciones son numeradas y los vinilos, a color. El de The Fairlight Myth es a dos colores y se acompaña de un póster desplegable. Extraordinarios, pues, continente y contenido.

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