martes, 16 de noviembre de 2010

Hubo un tiempo en que bastaba con una portada #6: hoy lo cuenta Ticket Loser

Diciembre de 1993, apartamento en Kensington de mi querido amigo Jeremy, que por fin tiene televisión. En uno de esos magníficos programas musicales de la BBC aparece un grupo formado por un baterista, un bajista, una guitarrista rubia, un teclista, otro guitarrista y una cantante desgarbada con un inglés un poco raro. Hasta aquí todo normal, un grupo indie, británicos con pinta de escoceses o hasta continentales, con dos chicas (siempre era, es y será un plus), más bien estáticos, pero con un estilazo insuperable. No conseguí enterarme de quienes eran, pero me fui a la calle con su melodía adictiva, sus ritmos repetitivos y sus adorables coros en la cabeza. Había escuchado por primera vez a Stereolab.

Días más tarde en Candem, mientras miraba cassettes piratas de sonido terrible, topé con ELLA: una aguja a punto de caer sobre el vinilo, en amarillo y morado, y el nombre del grupo impreso sobre el plato. ¿Era y es correcta la traducción del título en mi escuálido inglés? Ráfagas transitorias de ruido al azar con anuncios, ahí es nada. ¿El sonido? Estaban Kraftwerk, The Velvet Undergound, Spiritualized, la C-86, My Bloody Valentine, Suicide, Simple Minds (Empires & Dance o Sons & Fascination, no las mierdas posteriores) y hasta el Bowie berlinés, pero también las chanteuses francesas de los 60, y Os Mutantes, y Tom Zé, y por supuesto mis adorados Tom Jobim y João Gilberto. Al día siguiente en una tienda del centro cayeron Peng y Switched on.

A partir de ese día me enteré que la Sadier era francesa, y que a veces también cantaba en su idioma (minipunto), que los preciosos contrapuntos vocales eran obra de la australiana Mary Hansen (minipunto), de sus influencias situacionistas y marxistas (minipunto), su pasión por el retrofuturismo y los instrumentos analógicos, o la conexión McCarthy (minipunto). Además he tenido el placer de vivir algunos de sus magníficos y eufóricos directos en diversos lugares y variada pero estupenda compañía.

Sólo me queda jurar sobre el Libro de Apolonio que jamás había oído hablar de ellos, pero ese día fue el comienzo de una profunda admiración que todavía hoy continúa. Transient random-noise… nunca ha sido mi disco favorito de Los Fabulosos Reyes del Bucle, pero sí fue el primero.

[Autor del texto: Ticket Loser]

4 comentarios:

Gog dijo...

Y, además, ejemplo máximo y raro de grupo que jamás falla (¿fallaba?) en directo.
Gog, en el par de veces que los ha visto (1999 y 2008), siempre tenía a un Ticket Loser próximo a él. Perol de años ya, tío.

Anónimo dijo...

Jurar, jurar, sobre el Rockdeluxe, no nos engañes.
Me entran ganas de oirlos y todo, pero con un ronchito.

TICKET LOSER dijo...

Querida Anónima,

el Rockdelux es para hojearlo y como mucho para medir el esnobismo de cada cual. Para jurar mejor el Libro de Apolonio (yo lo llevo haciendo 30 años)
Y el ronchito es para el verano (y a ser posible sin escuchar a Calamaro...) Besos

TL

TICKET LOSER dijo...

Gog,
efectivamente NUNCA fallan; les he visto 6 veces, y siempre me ha parecido un directo fabuloso.
De regalo este magistral "Neon Beanbag" en El Sol, club perfecto para verles. ¿Te acuerdas?
http://www.youtube.com/watch?v=48yP40Zgmdc&feature=player_embedded#!

TL